SÉ QUIÉN ERES (I) – TPN

Los que me seguís sabéis que este espacio es un espacio de luz o, al menos, pretende serlo. Con esta idea nació y así va a ser siempre. Por ese motivo he meditado mucho antes de escribir esta entrada, lo he pensado detenidamente antes de hacerlo pero ya no hay marcha atrás: hoy toca hablar de OSCURIDAD. Es necesario.

Antes de nada he de advertir que utilizo el masculino como género no marcado pero, obviamente, tenéis que entender que este post va dirigido tanto a hombres como a mujeres, todos somos uno. Vamos allá.

Es posible que a lo largo de tu vida o incluso actualmente, estés viviendo una situación igual a la que voy a describir ahora, quizás hayas sentido que estabas perdiendo la razón o te hayas visto sumido en la mayor de las tristezas, no te preocupes, no eres el único, no estás solo y, lo mejor de todo, tiene solución.
Vamos a intentar describir el problema para que lo identifiques y después hablaremos de los mecanismos de defensa que has de utilizar para arreglarlo.

Stare it down & keep walking. The Forest. by Vishnu M Nair, via Behance:

Quizás hace unos años o unos meses conociste a alguien y los acontecimientos que has vivido se han ido desarrollando más o menos así:

Primera fase: El bombardeo amoroso.

De repente has conocido a alguien que te hace sentir la persona más maravillosa del planeta. Eres un ser humano extraordinario y el otro es tu alma gemela. Te escucha, te entiende, te manda mensajes a cada rato, te llama cada cinco minutos diciéndote que te extraña, te envía canciones, fotos con frases inspiradoras…La pareja perfecta. Cuando habláis de sus ex resultan haber sido todas personas malas, dañinas e incluso un poco “locas”. ¡Pobre, qué mala suerte ha tenido en la vida!

En pocos días o semanas te propone iros a vivir juntos o casaros, construir una vida en común. Lo vuestro es tan especial y único que hay que sellarlo cuanto antes. Lo curioso es que en tu cerebro se han encendido pequeñas señales de alarma que intentan avisarte de que algo no va bien, hay algo raro en tanta pasión repentina, todo sucede como a cámara rápida.
Aunque hayas percibido algo a nivel subconsciente lo normal es que lo pases por alto. Seguramente estabas viviendo un momento difícil cuando conociste a tu nueva pareja y esta relación te ha servido como un bálsamo para curar tus heridas, así que, te dejas llevar y te metes de lleno en la historia.

Segunda fase: El desprecio y la devaluación.

A pocos meses de comenzar tu relación, o un poco más tarde (cada uno tiene sus tiempos), empieza la fase de desprecio. De repente tu pareja ya no te encuentra tan maravillosa. Discute lo que dices, te ningunea, no escucha nada de lo que le explicas, tus sueños no importan, tus problemas tampoco.
Ha comenzado a aburrirse y va a empezar a hacértelo pasar realmente mal.

En esta fase fluctuará entre el desprecio y la idealización. Habrá días en los que vuelva a los mensajes y las canciones de amor y otros en los que apenas te hable. Cada vez más perdido comienzas a preguntarte qué estás haciendo mal.
Si la relación es larga habrás podido ver como tu pareja ha dejado trabajos, no tiene amistades verdaderas, tiene problemas con su familia, envidia la felicidad de los demás y culpa a todos, sobre todo a ti, de todo lo malo que le ocurre. Es posible que en esta fase empiece a triangular con otras personas; es lo normal y no tiene nada que ver contigo, necesita el apoyo externo para sobrevivir.
Quizás te empieces a encontrar físicamente mal, estás cansado, tienes dolores constantes o duermes mal, tu cuerpo está somatizando el ataque.

Tercera fase: Descarte.

Antes o después tu pareja te habrá sido infiel, es posible que tú lo hayas percibido, e incluso que te lo haya insinuado. Cuando has llegado hasta esta fase viviendo con alguien así, tus defensas han sido derrotadas. Si eres una persona inteligente y te queda algo de luz en este momento pueden ocurrir dos cosas: o decides abandonar a tu carcelero o es él el que te abandona a ti.
Siendo adictos al drama, la ruptura se producirá a lo grande, igual que comenzó la relación. No te aflijas, es parte del guion.No des la menor importancia a lo que tu pareja diga o haga en este momento, su objetivo es solo hacerte daño. ¡Sal corriendo, rápido!

Has de saber que ese día supone el comienzo de tu libertad y de tu recuperación.Llegados a este punto has de ser consciente de que la fiesta va a empezar.

Tú solo tienes que ocuparte de ti. Desde el momento en que decidiste sacar la ponzoña de tu vida todos tus pasos deben dirigirse a un único objetivo: recuperarte. Siéntete feliz porque la vida te está ofreciendo una oportunidad maravillosa.

De eso te hablaré en la siguiente entrada, de cómo recuperarte de la experiencia vivida. Mientras llega ese momento te sugiero que empieces a buscar información sobre el abuso narcisista y el TPN (trastorno de la personalidad narcisista).

Puedes leer el estupendo libro de Dr. Iñaki Piñuel, Amor Zero y buscar ayuda profesional si sientes que estás sobrepasado por la situación.

Quiero que sepas que no estás solo, has de tener la firme convicción de que saldrás de esta, te lo aseguro. Cuando lo hagas, no solamente volverás a recuperar tu alegría sino que te habrás convertido en la persona más fuerte que puedas llegar a imaginar.
¡Mucha fuerza, lo vas a conseguir!

Imagen Vía Pinterest

 

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La dicha

He soñado que viajaba en una furgoneta, recorría toda Europa y me bañaba en sus ríos. Tú me ponías flores en el pelo y me cantabas canciones al oído. No he visto tu cara pero sé que estás ahí, en algún sitio de los meses y los días que me quedan por vivir.

Nos reíamos a carcajadas, el sol me daba en la cara y atravesábamos corriendo campos llenos de margaritas. Sé que la felicidad me espera en los kilómetros que me quedan por recorrer, en los minutos, en las horas; en todos los atardeceres silenciosos con una copa de vino.

Gerhard Nesvadba "Field of Daisies" http://www.artshopnc.com/component/content/article/318.html:

He sentido la alegría de vivir, la inmensa felicidad de contemplar la maravilla del mundo sin juicios y con calma. Todo lo que me rodeaba era perfecto tal y como era. Había risas y espaguetis. También había un pueblo pequeño y una verbena. Las luces y los farolillos se movían con la brisa, bailábamos con gente que hablaba en otro idioma, un idioma que era igual que el tuyo y el mío.

El idioma de la dicha de compartir la luz que todos llevamos dentro.

 

Imagen Vía Pinterest

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Un cuento corto

-¡Quiero peras!
-Soy un olmo.
-Ya, pero yo quiero peras.
-Y de verdad que te entiendo y lamento no poder ayudarte pero te lo repito una vez más: soy un olmo.

 

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES: OLMO COMÚN. Ulmus minor. Especie autóctona europea...:

 

Y así nos pasamos la vida, intentado que olmos den peras; intentando que quien no está a la altura de tu vida se ponga un poquito a tu nivel. Solo un poco y aunque sea una vez.

Te contaré un secreto: no funciona. Los olmos no dan peras. Si quieres peras tendrás que buscar un peral o mejor aún, plantar uno tú mismo. Tardará en dar frutos pero al final lo hará, seguro.

El cuento que te he contado es corto, la enseñanza es profunda y debes empezar a aplicarla lo antes posible si quieres vivir una vida plena. Con demasiada frecuencia rebajamos nuestras expectativas y nos mantenemos al lado de personas y situaciones que no nos convencen. Tenemos la sensación constante de tener una piedra en el zapato, sabemos en nuestro interior que estamos perdiendo el tiempo, malgastando nuestra energía en cosas que no valen la pena. Al final casi nos acostumbramos al dolorcito en el pie, a veces ni siquiera lo sentimos. pero un día, de repente, el dolor se hace más evidente y decidimos tomar medidas.

Cuando te llegue el momento, que te llegará seguro, te recomiendo que seas valiente. Tendrás que quitarte el zapato, tirar la piedra, curar la herida y seguir adelante. En el momento en que lo hagas verás como tu vida cambia a mejor sin que tú apenas hagas nada (lo importante ya lo hiciste el día que decidiste sacar la piedra).

No te mantengas jamás al lado de nada ni nadie que no cumpla tus expectativas, no permanezcas junto a alguien a quien no admires, no te tumbes debajo de un olmo a esperar que caigan peras.

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Ilusiones

-Buongiorno Mateo! Come stai?

-Bene, grazie. E tu?

Abbastanza bene, grazie!

 

La compra:

 

7:00 a.m. Sara se quita los cascos y mira la pantalla  del ordenador. Se ha levantado a las seis de la mañana y se siente un poco abrumada por tanta información nueva.

No pasa nada, se dice, esto es solo el principio. Todo cuesta un poco cuando se hace por primera vez.

Suspira, sonríe; piensa en su objetivo: Italia y se pone los cascos de nuevo.

-Buonasera signor Medini, come sta?

-Non c’è male. E Lei?

 

Imagen Vía Pinterest

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Ausencias

Margarita salió de paseo un cinco de marzo de hacía 10 años.

No se llevó nada especialmente distinto a lo que solía coger a diario: móvil, llaves, cartera, gafas de sol, barra de labios, pañuelos de papel, una libretita y un boli; todo metido de cualquier manera en su pequeño bolso marrón. Nada más.

The Smallest Thing of the Universe by Agnes Cecile | Eyes On Walls:

 

No llevaba un tiempo rara, ni mostraba signos de tristeza o de agobio existencial. Sus amigos y su familia la recordaban como siempre en los días anteriores, seria en general pero alegre cuando tocaba serlo. No había sufrido ningún desengaño amoroso –que ellos supieran-, ni había discutido con nadie en el trabajo. Parecía estar contenta y tenía un montón de proyectos por delante que la ilusionaban muchísimo.

Había sido siempre un poco especial, eso sí. No le gustaban las reuniones sociales, ni las aglomeraciones de gente; solía pasar la mayor parte del tiempo sola y tenía un universo imaginario a su total disposición. No siendo especialmente dicharachera era muy amable con todo el mundo y sus vecinos la recordaban como una mujer de trato agradable.

Que se hubiera evaporado no resultaría extraño en cualquier otra circunstancia, -a todos nos dan a veces ganas de huir de nuestra vida-, pero sus padres tenían la certeza de que Margarita no se había marchado por voluntad propia.

No se había llevado a su perro y eso era algo que ella no habría hecho jamás.

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EL TARRO DE LOS DESEOS (II)

Hoy he abierto mi tarro de los deseos. Lo llené el año pasado por estas fechas con dieciséis peticiones y mucha ilusión. Algo tiene que haber de mágico en los deseos cuando después de doce meses compruebas que solo hay tres cosas que no hayan ocurrido en este 2016.
Lo mejor de todo es que muchos de mis deseos afectaban a otras personas que hoy están precisamente en la situación que imaginé para ellos, y eso me ha llenado el corazón de alegría y de esperanza.

el bote de los sueños. Precioso para hacerlo con un niño. Primero le pediremos que nos haga una lista con muuuuuchos de sus sueños o deseos (factibles a ser posible ). Haremos los papelitos, lo pondremos bonito, y cada semana, si se ha portado bien, le dejaremos que abra el tarro para hacer realidad uno de ellos…:
Este año ha sido bueno. He terminado mi carrera, me dedico a hacer lo que me gusta, soy la dueña de mi vida y de mi tiempo. He conocido a personas maravillosas, otras me han decepcionado, pero todas me han enseñado algo.
Me quedan horas para cumplir un año más y tengo por delante doce meses llenos de expectativas y grandes sueños. No me he propuesto cosas grandiosas como hacer más ejercicio o perder peso, no aspiro a tanto.
Este año solo quiero ser feliz, nada más. Compartir mi tiempo con las personas que me quieren, sonreír más a menudo, disfrutar de cada minuto, pasear en la naturaleza y conectarme de nuevo con mi verdadera esencia.
Sé que tengo que hacer algunos ajustes en mi vida para conseguir lo que he me propuesto pero también sé que es necesario para seguir adelante.

De momento, voy a volver a llenar mi tarro con buenos deseos para mí y para los míos, sobre todo para ellos porque como dijo alguien: “lo que das, te lo das”.

¡Os deseo a todos un año venturoso, lleno de alegría, salud, amor y prosperidad!

Imagen Vía Pinterest

 

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Marina la Divina

Marina es muy divina. Sale a la calle sin paraguas cuando llueve y suele llevar un zapato de cada color. Marina siempre da las gracias cuando se sube al autobús y le ceden el asiento. Marina tiene muchos años y se pinta los labios de rojo, no le gustan los niños pero vive rodeada de gatos.

Marina está ya a vuelta de todo. No escucha conversaciones intrascendentes ni finge interés cuando le hablan de otras personas. Marina no toma pastillas, lidia con el colesterol a pelo, sin ayudas farmacológicas. Es una viejita rebelde y contestona.

Viejita pero con estilo:

Marina no va al bingo de la Asociación de vecinos, no hace ganchillo y no sabe hacer pasteles. Tiene muy pocos amigos y rehuye las reuniones familiares. A Marina le gusta el fútbol y se ha dado de alta en Movistar Fusión solo para ver los partidos de su Atlético.
Marina cojea levemente pero no usa bastón por pura coquetería. No revela su edad a nadie, ni siquiera al médico las pocas veces que va a visitarlo. No le gusta dar detalles de su vida pero quienes la conocen adivinan que ha tenido que ser muy intensa, como ella.

Ha pasado un tiempo un poco mustia porque perdió a uno de sus gatitos una noche en que se olvidó de cerrar la puerta; desde ese momento, se pone una alarma para hacerlo a las diez de la noche todos los días.

Marina tiene Facebook y wassap, maneja las nuevas tecnologías como una jovencita. Escribe cartas de amor a Pérez Reverte y las envía firmándolas con un “Te adoro, moreno”.

Sabe que le queda poco tiempo en este mundo pero es rabiosamente feliz. Lee todos los días, hace solitarios, toma café con sus amigas y se pone películas antiguas en el DVD. Marina ha lidiado con todas y cada una de las dificultades que la vida le ha puesto por delante. Es una superviviente.

Si la encuentras en el supermercado no le cedas el turno en la cola, no te ofrezcas a llevarle las bolsas ni la mires con condescendencia. Te aseguro que es más fuerte que tú.

Imagen Vía Pinterest

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Un hombre tranquilo

-Baja la basura, Juan.

Todos los días la misma orden a la misma hora. A veces con un susurro, casi siempre con un grito pero a las ocho de la tarde esa era siempre la consigna, el objetivo. El inicio de la guerra.

Juan remolonea un poco, le gusta sacarla de sus casillas, es su pequeña victoria de todos los días. Le sabe bien hacerla rabiar. Se consuela de todas las derrotas de tantos años, de tantas concesiones como ha tenido que ir haciendo para no sucumbir al desastre.

Hoy es un día un poco especial.

Edward Hopper:

Juan ha acumulado mucho resentimiento en su interior, ha acumulado toneladas de congoja, sacos de menosprecios en público y camiones de ira que ha ido sepultando bajo una máscara de cariño y buen humor fingido.

Hoy es un día muy muy especial, hoy es un día diferente.

Juan ha guardado una muda, dos camisas y su cepillo de dientes en una pequeña mochila. Podríamos decir sin temor a equivocarnos que hoy Juan es un hombre con un objetivo.

-¿Quieres bajar la puta basura de una puta vez? ¡Son las nueve de la noche, joder!

-¿Sabes lo que te digo, Marisa? Que la basura la saques tú.

Y después, coge su mochila y cierra muy despacito la puerta al salir de su casa, no quiere molestarla. Juan es un hombre tranquilo.

Imagen Vía Pinterest

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Me encanta ser imperfecta

Me gusta mucho ser imperfecta porque implica que soy real.

A menudo veo a mujeres tan monas, tan arregladas, tan listas y tan todo que me siento un poco abrumada. Solo un poco, la verdad. Enseguida me paro a pensar en esas vidas tan de película y me doy cuenta de que seguramente todas ellas serán más o menos como yo.

Frida Kahlo. Self Portrait. 1926. (Again... this work of Frida, reminds me of Modigliani) LOVE IT.:

Como yo que a veces llevo unas raíces que parecen una autovía hacia el desastre, como yo que en muchas ocasiones me pongo unas medias transparentes y las tengo que cambiar por otras tupidas para ocultar los pelos de las piernas.

Como yo que siempre olvido cuando voy a empezar con la regla y ando loca pidiendo un tampón a mis compañeras de clase. Como yo que a veces me como medio paquete de galletas María con Nocilla y luego ceno una ensalada para compensar.

Como yo que me apunto al gimnasio y antes de un mes ya estoy aburrida, como yo que a veces lloro o me enfado sin motivo. Como yo que la mayor parte de las noches olvido desmaquillarme (eso si me he maquillado, que esa es otra). Como yo que no sé coser, que odio planchar y que detesto todo lo que tenga que ver con las “labores del hogar”.

Como yo que digo tacos, que me gusta el fútbol y la fórmula 1 y que no sé hacer ningún tipo de tarta. Como yo que me gusta el Arte, la Historia, la Filosofía y las conversaciones profundas.
Como yo que no soporto la literatura romántica ni las películas pastelosas, ni nada que haga parecer al amor algo banal. Como yo que adoro la lluvia, el frío, el aroma del café y el olor de mi perro.

Como yo que evito los enfrentamientos, el quedar por encima de los demás o el presumir de lo que tengo que si eso definiera lo que soy. Como yo que huyo de los centros comerciales, de los lugares abarrotados, de las cenas o comidas de empresa y de cualquier celebración a la que tenga que ir sin desearlo realmente.

Como yo que me levanto cada día intentando superarme, aparcar el miedo, echar una mano a los demás y ser un poco mejor de lo que era ayer.

Como yo que no uso una 38 hace muchos años y me importa una mierda, como yo que solo soy lo que soy por dentro y no lo que los demás quieren ver.

Como yo que bastante tengo con sobrevivir todos los días y acostarme con una sonrisa.

(La imagen de mi adorada Frida, en Pinterest)

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Días tristes, tristes días

Había decidido quedarse en casa toda la mañana para llorar. El plan funcionó bien hasta las 10:30, hora en que unos Testigos de Jehová tocaron al telefonillo para “hablar de unos asuntos sobre la Biblia”. Ni que decir tiene que no abrió la puerta y por supuesto, el llanto cesó como por arte de magia. Esa llamada era una señal, tenía que serlo.

loui jover:

 

Esa nueva posibilidad la puso en marcha. Se lavó la cara con agua fría para bajar la hinchazón de los ojos, se recogió en pelo en un moño revuelto y se pintó los labios más rojos del mundo.

Con esas poderosas armas bajó al mercado. Paseando entre el brócoli y los lenguados le dio por pensar en su vida, en la de antes, en la de niña; en la de ahora. Le dio por pensar en todas las ilusiones, todos los sueños y todas las cosas que se habían quedado en el camino. Mientras pensaba y paseaba, intentaba decidir lo que haría para comer.

Ya en casa, removiendo el arroz con una cuchara de palo, empezó a llorar de nuevo. Despacito primero y con grandes suspiros después. Las lágrimas se mezclaron con el sofrito. “Hoy la paella está exquisita”-dijeron todos-.

Algo bueno tenía que tener la tristeza.

 

Imagen Vía Pinterest

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