Ilusiones

-Buongiorno Mateo! Come stai?

-Bene, grazie. E tu?

Abbastanza bene, grazie!

 

La compra:

 

7:00 a.m. Sara se quita los cascos y mira la pantalla  del ordenador. Se ha levantado a las seis de la mañana y se siente un poco abrumada por tanta información nueva.

No pasa nada, se dice, esto es solo el principio. Todo cuesta un poco cuando se hace por primera vez.

Suspira, sonríe; piensa en su objetivo: Italia y se pone los cascos de nuevo.

-Buonasera signor Medini, come sta?

-Non c’è male. E Lei?

 

Imagen Vía Pinterest

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Ausencias

Margarita salió de paseo un cinco de marzo de hacía 10 años.

No se llevó nada especialmente distinto a lo que solía coger a diario: móvil, llaves, cartera, gafas de sol, barra de labios, pañuelos de papel, una libretita y un boli; todo metido de cualquier manera en su pequeño bolso marrón. Nada más.

The Smallest Thing of the Universe by Agnes Cecile | Eyes On Walls:

 

No llevaba un tiempo rara, ni mostraba signos de tristeza o de agobio existencial. Sus amigos y su familia la recordaban como siempre en los días anteriores, seria en general pero alegre cuando tocaba serlo. No había sufrido ningún desengaño amoroso –que ellos supieran-, ni había discutido con nadie en el trabajo. Parecía estar contenta y tenía un montón de proyectos por delante que la ilusionaban muchísimo.

Había sido siempre un poco especial, eso sí. No le gustaban las reuniones sociales, ni las aglomeraciones de gente; solía pasar la mayor parte del tiempo sola y tenía un universo imaginario a su total disposición. No siendo especialmente dicharachera era muy amable con todo el mundo y sus vecinos la recordaban como una mujer de trato agradable.

Que se hubiera evaporado no resultaría extraño en cualquier otra circunstancia, -a todos nos dan a veces ganas de huir de nuestra vida-, pero sus padres tenían la certeza de que Margarita no se había marchado por voluntad propia.

No se había llevado a su perro y eso era algo que ella no habría hecho jamás.

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EL TARRO DE LOS DESEOS (II)

Hoy he abierto mi tarro de los deseos. Lo llené el año pasado por estas fechas con dieciséis peticiones y mucha ilusión. Algo tiene que haber de mágico en los deseos cuando después de doce meses compruebas que solo hay tres cosas que no hayan ocurrido en este 2016.
Lo mejor de todo es que muchos de mis deseos afectaban a otras personas que hoy están precisamente en la situación que imaginé para ellos, y eso me ha llenado el corazón de alegría y de esperanza.

el bote de los sueños. Precioso para hacerlo con un niño. Primero le pediremos que nos haga una lista con muuuuuchos de sus sueños o deseos (factibles a ser posible  ). Haremos los papelitos, lo pondremos bonito, y cada semana, si se ha portado bien, le dejaremos que abra el tarro para hacer realidad uno de ellos…:
Este año ha sido bueno. He terminado mi carrera, me dedico a hacer lo que me gusta, soy la dueña de mi vida y de mi tiempo. He conocido a personas maravillosas, otras me han decepcionado, pero todas me han enseñado algo.
Me quedan horas para cumplir un año más y tengo por delante doce meses llenos de expectativas y grandes sueños. No me he propuesto cosas grandiosas como hacer más ejercicio o perder peso, no aspiro a tanto.
Este año solo quiero ser feliz, nada más. Compartir mi tiempo con las personas que me quieren, sonreír más a menudo, disfrutar de cada minuto, pasear en la naturaleza y conectarme de nuevo con mi verdadera esencia.
Sé que tengo que hacer algunos ajustes en mi vida para conseguir lo que he me propuesto pero también sé que es necesario para seguir adelante.

De momento, voy a volver a llenar mi tarro con buenos deseos para mí y para los míos, sobre todo para ellos porque como dijo alguien: “lo que das, te lo das”.

¡Os deseo a todos un año venturoso, lleno de alegría, salud, amor y prosperidad!

Imagen Vía Pinterest

 

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Marina la Divina

Marina es muy divina. Sale a la calle sin paraguas cuando llueve y suele llevar un zapato de cada color. Marina siempre da las gracias cuando se sube al autobús y le ceden el asiento. Marina tiene muchos años y se pinta los labios de rojo, no le gustan los niños pero vive rodeada de gatos.

Marina está ya a vuelta de todo. No escucha conversaciones intrascendentes ni finge interés cuando le hablan de otras personas. Marina no toma pastillas, lidia con el colesterol a pelo, sin ayudas farmacológicas. Es una viejita rebelde y contestona.

Viejita pero con estilo:

Marina no va al bingo de la Asociación de vecinos, no hace ganchillo y no sabe hacer pasteles. Tiene muy pocos amigos y rehuye las reuniones familiares. A Marina le gusta el fútbol y se ha dado de alta en Movistar Fusión solo para ver los partidos de su Atlético.
Marina cojea levemente pero no usa bastón por pura coquetería. No revela su edad a nadie, ni siquiera al médico las pocas veces que va a visitarlo. No le gusta dar detalles de su vida pero quienes la conocen adivinan que ha tenido que ser muy intensa, como ella.

Ha pasado un tiempo un poco mustia porque perdió a uno de sus gatitos una noche en que se olvidó de cerrar la puerta; desde ese momento, se pone una alarma para hacerlo a las diez de la noche todos los días.

Marina tiene Facebook y wassap, maneja las nuevas tecnologías como una jovencita. Escribe cartas de amor a Pérez Reverte y las envía firmándolas con un “Te adoro, moreno”.

Sabe que le queda poco tiempo en este mundo pero es rabiosamente feliz. Lee todos los días, hace solitarios, toma café con sus amigas y se pone películas antiguas en el DVD. Marina ha lidiado con todas y cada una de las dificultades que la vida le ha puesto por delante. Es una superviviente.

Si la encuentras en el supermercado no le cedas el turno en la cola, no te ofrezcas a llevarle las bolsas ni la mires con condescendencia. Te aseguro que es más fuerte que tú.

Imagen Vía Pinterest

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Un hombre tranquilo

-Baja la basura, Juan.

Todos los días la misma orden a la misma hora. A veces con un susurro, casi siempre con un grito pero a las ocho de la tarde esa era siempre la consigna, el objetivo. El inicio de la guerra.

Juan remolonea un poco, le gusta sacarla de sus casillas, es su pequeña victoria de todos los días. Le sabe bien hacerla rabiar. Se consuela de todas las derrotas de tantos años, de tantas concesiones como ha tenido que ir haciendo para no sucumbir al desastre.

Hoy es un día un poco especial.

Edward Hopper:

Juan ha acumulado mucho resentimiento en su interior, ha acumulado toneladas de congoja, sacos de menosprecios en público y camiones de ira que ha ido sepultando bajo una máscara de cariño y buen humor fingido.

Hoy es un día muy muy especial, hoy es un día diferente.

Juan ha guardado una muda, dos camisas y su cepillo de dientes en una pequeña mochila. Podríamos decir sin temor a equivocarnos que hoy Juan es un hombre con un objetivo.

-¿Quieres bajar la puta basura de una puta vez? ¡Son las nueve de la noche, joder!

-¿Sabes lo que te digo, Marisa? Que la basura la saques tú.

Y después, coge su mochila y cierra muy despacito la puerta al salir de su casa, no quiere molestarla. Juan es un hombre tranquilo.

Imagen Vía Pinterest

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Me encanta ser imperfecta

Me gusta mucho ser imperfecta porque implica que soy real.

A menudo veo a mujeres tan monas, tan arregladas, tan listas y tan todo que me siento un poco abrumada. Solo un poco, la verdad. Enseguida me paro a pensar en esas vidas tan de película y me doy cuenta de que seguramente todas ellas serán más o menos como yo.

Frida Kahlo. Self Portrait. 1926. (Again... this work of Frida, reminds me of Modigliani) LOVE IT.:

Como yo que a veces llevo unas raíces que parecen una autovía hacia el desastre, como yo que en muchas ocasiones me pongo unas medias transparentes y las tengo que cambiar por otras tupidas para ocultar los pelos de las piernas.

Como yo que siempre olvido cuando voy a empezar con la regla y ando loca pidiendo un tampón a mis compañeras de clase. Como yo que a veces me como medio paquete de galletas María con Nocilla y luego ceno una ensalada para compensar.

Como yo que me apunto al gimnasio y antes de un mes ya estoy aburrida, como yo que a veces lloro o me enfado sin motivo. Como yo que la mayor parte de las noches olvido desmaquillarme (eso si me he maquillado, que esa es otra). Como yo que no sé coser, que odio planchar y que detesto todo lo que tenga que ver con las “labores del hogar”.

Como yo que digo tacos, que me gusta el fútbol y la fórmula 1 y que no sé hacer ningún tipo de tarta. Como yo que me gusta el Arte, la Historia, la Filosofía y las conversaciones profundas.
Como yo que no soporto la literatura romántica ni las películas pastelosas, ni nada que haga parecer al amor algo banal. Como yo que adoro la lluvia, el frío, el aroma del café, el olor de mi perro y la voz de mi marido.

Como yo que evito los enfrentamientos, el quedar por encima de los demás o el presumir de lo que tengo que si eso definiera lo que soy. Como yo que huyo de los centros comerciales, de los lugares abarrotados, de las cenas o comidas de empresa y de cualquier celebración a la que tenga que ir sin desearlo realmente.

Como yo que me levanto cada día intentando superarme, aparcar el miedo, echar una mano a los demás y ser un poco mejor de lo que era ayer.

Como yo que no uso una 38 hace muchos años y me importa una mierda, como yo que solo soy lo que soy por dentro y no lo que los demás quieren ver.

Como yo que bastante tengo con sobrevivir todos los días y acostarme con una sonrisa.

(La imagen de mi adorada Frida, en Pinterest)

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Días tristes, tristes días

Había decidido quedarse en casa toda la mañana para llorar. El plan funcionó bien hasta las 10:30, hora en que unos Testigos de Jehová tocaron al telefonillo para “hablar de unos asuntos sobre la Biblia”. Ni que decir tiene que no abrió la puerta y por supuesto, el llanto cesó como por arte de magia. Esa llamada era una señal, tenía que serlo.

loui jover:

 

Esa nueva posibilidad la puso en marcha. Se lavó la cara con agua fría para bajar la hinchazón de los ojos, se recogió en pelo en un moño revuelto y se pintó los labios más rojos del mundo.

Con esas poderosas armas bajó al mercado. Paseando entre el brócoli y los lenguados le dio por pensar en su vida, en la de antes, en la de niña; en la de ahora. Le dio por pensar en todas las ilusiones, todos los sueños y todas las cosas que se habían quedado en el camino. Mientras pensaba y paseaba, intentaba decidir lo que haría para comer.

Ya en casa, removiendo el arroz con una cuchara de palo, empezó a llorar de nuevo. Despacito primero y con grandes suspiros después. Las lágrimas se mezclaron con el sofrito. “Hoy la paella está exquisita”-dijeron todos-.

Algo bueno tenía que tener la tristeza.

 

Imagen Vía Pinterest

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Una mujer

Ha subido una mujer con un carrito al autobús, ha sido raro porque en el cochecito no había ningún bebé sino un carro de la compra en posición horizontal. Me ha llamado la atención.

Después ha pasado su bonobús por el lector de tarjetas y ha preguntado en voz muy bajita al conductor: “¿cuánto dinero me queda?, puse cinco euros el otro día y ya he hecho cuatro viajes”. El chófer le ha contestado que mirara la pantalla y entonces me he dado cuenta, bueno, creo que ambos nos hemos dado cuenta al mismo tiempo de que la mujer no sabía leer. El conductor le ha explicado que le quedaba dinero para un solo viaje más.

He sentido una gran compasión en ese momento, no sé bien cómo explicarlo. He visto la expresión de su cara y he imaginado una vida llena de dificultades y me ha dado pena y rabia al mismo tiempo. Era una señora muy guapa y se la veía triste, vencida.

Me hubiera gustado abrazarla en ese momento, decirle que no se preocupe, que seguro que la vida le va a traer un montón de cosas buenas porque se las merece. Se ha bajado frente a las viviendas sociales. Los dos carritos estaban vacíos. Espero que esta noche tenga algo para cenar.

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Cumpliendo tus sueños

He hablado muchas veces en mis entradas de la importancia que tiene el hecho de tener sueños, proyectos de vida que vayan más allá de pagar la hipoteca e ir al centro comercial los domingos por la tarde.

Entiendo que haya mucha gente que se conforme con eso porque es para eso para lo que nos han educado desde bien pequeñitos, pero yo me identifico más con otro tipo de personas. Con aquellas que tienen ilusión y que luchan por tener una vida feliz.

Ser felices no es solamente una obligación que todos tenemos sino también nuestra responsabilidad. ¿Estarías dispuesto a dejar tu felicidad en manos de otra persona? Te aseguro que no deberías hacerlo. A nadie le importa más su propia vida que a ti mismo.

Voy a creer que eres de ese tipo de personas que no están dispuestas a vivir formando parte del rebaño y que eres capaz de pensar fuera de la caja. Voy a dar por sentado también que tienes un sueño y que realmente deseas realizarlo.

¿Por dónde empiezo?, te preguntarás.

Voy a darte una serie de ideas para que muevas el culo desde hoy mismo y empieces a trabajar en tu felicidad futura sin poner más excusas.

suenos

Imagen Vía Pinterest

Comenzamos:

• Anota cuidadosamente en una libreta qué es exactamente lo que quieres conseguir o cuál es esa parte de tu vida que te está rechinando y que sabes en lo más profundo de tu corazón que debes cambiar.

• Escribe una lista con los pros y los contras de la decisión que vas a tomar y léelos con mucha atención. Revisa los aspectos negativos y pregúntate si la mayoría de ellos no están dictados por el miedo o la comodidad.

• Una vez tengas claro lo que vas a hacer, empieza. Pero empieza de verdad. Es decir, no digas que vas a hacer, ponte a trabajar en tu proyecto desde el minuto uno. Infórmate de lo que necesitas, pide asesoría profesional si se trata de gestiones para las cuales no estás capacitado y comienza a realizar todos los trámites que sean necesarios para que la rueda empiece a girar.

• No des excesivas explicaciones ni pidas consejo ajeno. Cada persona te aconsejará según su propia forma de ver la vida: el pesimista te llenará de temores y el optimista te hará creer que todo es coser y cantar. Recuerda que es TU vida.

• Ten mucha ilusión pero sé siempre realista. Las cosas cuestan, y sobre todo los comienzos son difíciles, pero si pones tu corazón en lo que haces ya tienes la mitad del camino ganado.

• Cuando la situación se ponga chunga recuerda siempre por qué empezaste y cuánto camino has recorrido. Eso te dará la fuerza necesaria para seguir.

• Ten claro que no existen momentos perfectos para nada. Si esperas a que este llegue, nunca cambiarás de trabajo, tendrás un hijo, montarás tu propio negocio o comenzarás unos nuevos estudios. El momento idóneo es aquel en el que tomaste la decisión de cambiar, no hay otro.

Resumiendo, hay dos tipos de personas: las que hacen cosas y las que dicen que van a hacer cosas. Te aseguro que si eres de las primeras tendrás una vida plena y feliz.

Recuerda que el capitán del barco eres tú.

Esta entrada la escribe alguien que dejó su trabajo a los 43 para terminar sus estudios. Hoy puedo decir que lo he logrado y que voy a dedicar el resto de mi vida a hacer lo que me gusta. Si yo he podido, tú también podrás.

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Mujeres y viceversa

Conversación en la peluquería en la que se habla un poco de todo y un mucho de nada. En un momento dado una clienta comienza a hablar de los malos tratos y la conversación se anima para terminar, un rato más tarde, con el comentario de otra clienta que afirma que las mujeres somos más “retorcidas” y los hombres son más nobles.

¿Os suena?

Comida con una amiga. Le pregunto por el trabajo y me cuenta que una “compañera” ha difundido el “rumor” de que se está acostando con el jefe.

¿Os suena?

Paseo por la playa, una mujer comenta sobre otra: ¿se verá guapa con ese biquini?, ¿es que no tiene un espejo en su casa?

¿Os suena?

Reunión de amigas. Dos están a dieta, una se ha apuntado al gimnasio, otra tiene que irse pronto porque tiene cita con la esteticién.

¿Os suena?

Una mujer frente al televisor comenta que Susana Díaz se ha quedado muy bien después del parto, sin embargo Soraya Sáenz de Santamaría tiene cara de cerdita.

¿Os suena?

Claro que os suena, os suena mucho y si sois mujeres no solamente os suena sino que a veces vosotras mismas hacéis este tipo de comentarios sin ni siquiera daros cuenta de su contenido profundamente sexista y vejatorio para vuestra condición femenina.

niña

Imagen Vía Pinterest

Empezando por el principio, hay que tener claro que el lenguaje es un arma muy poderosa, cómo hablamos dice mucho de nosotros mismos y de la sociedad en la que vivimos así que cuando se usan adjetivos como “retorcidas”, “malas”, “listas” frente a “nobles”, “buenos” o “simples”, estamos adjudicando al hecho genético de ser mujer una serie de cualidades que tienen, por así decirlo, un reverso oscuro. Más aún si lo contraponemos a cualidades masculinas. Así que, si eres una mujer te recomiendo que revises tu lenguaje y que intentes reflexionar sobre el hecho de otorgar a otras mujeres estos rasgos que son en el fondo y en la forma, negativos.

Por otro lado, ¿de verdad que lo mejor que una compañera de trabajo puede decir de otra es que se está acostando con el jefe?

Parece un poco triste a estas alturas de la historia que hacer este tipo de comentarios que tienen que ver con la sexualidad y la vida privada de los demás, sea el arma que se utilice contra alguien. Las personas trabajadoras y competentes, obviamente hombres y mujeres, evolucionan y progresan en su trabajo; hablar en estos términos retrata muy bien a quien lo hace. Si eres mujer olvídate desde hoy mismo de hablar de esta forma, te pone en evidencia y es una agresión verbal contra otra mujer.

Dejar de hacer comentarios sobre el físico de otras mujeres es básico. Deja de juzgar a las demás. Cada una viste como quiere, enseña lo que quiere y tiene el cuerpo que tiene. Deja de compararte con las otras, deja de criticar los cuerpos, maquillajes o pesos ajenos. No es de tu incumbencia y solo refleja algo muy claramente: odias tu cuerpo, no te gusta. Peor todavía, te identificas con él y crees erróneamente que tú eres tu cuerpo. No te confundas. Tú no eres eso, las demás mujeres tampoco.

Si quieres hacer ejercicio, comer sano o ir a la esteticién, que sea por salud, no por estética. Comprendo que es difícil, entiendo que hay toda una industria detrás que gasta millones y millones de euros en convencerte de que no estás bien cómo estás.

Tienes que estar más delgada, las arrugas son antinaturales, la regla es algo sucio, el vello corporal ni te cuento… Y así hasta el infinito. Si te has dejado comer el coco por todo esto, lo siento por ti, haz con tu vida lo que quieras, pero deja de juzgar a las demás mujeres. No eres quién para hacerlo. Dedícate a castigar tu cuerpo con dietas y depilaciones láser, y deja que las demás hagan lo que quieran.

Por último, si quieres crecer como mujer y como persona rodéate de mujeres sabias, que hay muchas; mujeres con sus cabezas bien amuebladas, profesionales, inteligentes y cultas; mujeres con las que puedas hablar de todo sin criticar a otras mujeres y si alguna vez se equivocan y hacen un comentario sexista, házselo ver de forma amable. Piensa que tú también has actuado así durante mucho tiempo.

Esta sociedad no va a cambiar si no la cambiamos nosotras así que ya sabes: ¿qué mundo quieres que hereden las generaciones futuras?

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