Cumpliendo tus sueños

He hablado muchas veces en mis entradas de la importancia que tiene el hecho de tener sueños, proyectos de vida que vayan más allá de pagar la hipoteca e ir al centro comercial los domingos por la tarde.

Entiendo que haya mucha gente que se conforme con eso porque es para eso para lo que nos han educado desde bien pequeñitos, pero yo me identifico más con otro tipo de personas. Con aquellas que tienen ilusión y que luchan por tener una vida feliz.

Ser felices no es solamente una obligación que todos tenemos sino también nuestra responsabilidad. ¿Estarías dispuesto a dejar tu felicidad en manos de otra persona? Te aseguro que no deberías hacerlo. A nadie le importa más su propia vida que a ti mismo.

Voy a creer que eres de ese tipo de personas que no están dispuestas a vivir formando parte del rebaño y que eres capaz de pensar fuera de la caja. Voy a dar por sentado también que tienes un sueño y que realmente deseas realizarlo.

¿Por dónde empiezo?, te preguntarás.

Voy a darte una serie de ideas para que muevas el culo desde hoy mismo y empieces a trabajar en tu felicidad futura sin poner más excusas.

suenos

Imagen Vía Pinterest

Comenzamos:

• Anota cuidadosamente en una libreta qué es exactamente lo que quieres conseguir o cuál es esa parte de tu vida que te está rechinando y que sabes en lo más profundo de tu corazón que debes cambiar.

• Escribe una lista con los pros y los contras de la decisión que vas a tomar y léelos con mucha atención. Revisa los aspectos negativos y pregúntate si la mayoría de ellos no están dictados por el miedo o la comodidad.

• Una vez tengas claro lo que vas a hacer, empieza. Pero empieza de verdad. Es decir, no digas que vas a hacer, ponte a trabajar en tu proyecto desde el minuto uno. Infórmate de lo que necesitas, pide asesoría profesional si se trata de gestiones para las cuales no estás capacitado y comienza a realizar todos los trámites que sean necesarios para que la rueda empiece a girar.

• No des excesivas explicaciones ni pidas consejo ajeno. Cada persona te aconsejará según su propia forma de ver la vida: el pesimista te llenará de temores y el optimista te hará creer que todo es coser y cantar. Recuerda que es TU vida.

• Ten mucha ilusión pero sé siempre realista. Las cosas cuestan, y sobre todo los comienzos son difíciles, pero si pones tu corazón en lo que haces ya tienes la mitad del camino ganado.

• Cuando la situación se ponga chunga recuerda siempre por qué empezaste y cuánto camino has recorrido. Eso te dará la fuerza necesaria para seguir.

• Ten claro que no existen momentos perfectos para nada. Si esperas a que este llegue, nunca cambiarás de trabajo, tendrás un hijo, montarás tu propio negocio o comenzarás unos nuevos estudios. El momento idóneo es aquel en el que tomaste la decisión de cambiar, no hay otro.

Resumiendo, hay dos tipos de personas: las que hacen cosas y las que dicen que van a hacer cosas. Te aseguro que si eres de las primeras tendrás una vida plena y feliz.

Recuerda que el capitán del barco eres tú.

Esta entrada la escribe alguien que dejó su trabajo a los 43 para terminar sus estudios. Hoy puedo decir que lo he logrado y que voy a dedicar el resto de mi vida a hacer lo que me gusta. Si yo he podido, tú también podrás.

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