Alicia en el país de las maravillas

Hoy la cosa va de libros. Los miércoles me gustaría entrar con vosotros en un lugar llamado Biblioteca mínima. Esta biblioteca está vacía y a mí me encantaría ir llenándola con aquellos libros que salvaríais en caso de una  catástrofe nuclear, o de una epidemia de parásitos comedores de papel o del ataque de alienígenas alérgicos a la cultura humana.

Como había que empezar por algún sitio, yo he decidido comenzar  por la A  y le ha tocado a  Alicia en el país de las maravillas  ser el primer libro que se guarde en la nuestra biblioteca .

Alicia es un libro  mágico  que sigue planteando montones de incógnitas en la actualidad y que ha sido objeto de múltiples y sesudas interpretaciones  por parte de la crítica a lo largo del tiempo. Supongo que la mayoría de vosotros lo habréis leído. Si no es así, os lo recomiendo, os aseguro que no os arrepentiréis.

Se tiende a considerar esta a esta obra un cuento para niños, pero cuando se relee en la edad adulta se aprecian en ella una gran cantidad de sentidos ocultos.

Su autor, Lewis  Carrol, seudónimo de Charles Dogson, clérigo y profesor de matemáticas en la Inglaterra victoriana, era una persona bastante especial. Su afición por rodearse de niñas pequeñas y hacerles fotos disfrazadas o con  poca ropa hubiera sido considerada hoy  en día  un claro caso de pederastia. Pero hemos de tener en cuenta, lejos de titulares propios de la telebasura, que en  aquel momento histórico la  imagen de la infancia se asociaba a la pureza y la inocencia, y por tanto resulta  muy aventurado juzgar a Lewis Carrol con los prejuicios propios de nuestra época.

Alicia en el país de las Maravillas  surge de  la  amistad/obsesión del autor con Alice Liddell, una de las tres hijas del decano del Christ Church College,  a ella dedica el  libro, y en ella se inspira para crear a su personaje principal: una niña curiosa y  preguntona que no se deja intimidar fácilmente por los  extraños personajes  a los que va conociendo  en su disparatado viaje. Alicia no se calla,  no se da por vencida fácilmente y es vivaracha y resolutiva. Cuestiona las opiniones de los “mayores” y no se deja vencer por el miedo.

¿Por qué debería dedicar mi tiempo  a la lectura de este libro?

 Porque descubrirás  un mundo mágico,  porque leer  la  merienda en casa del sombrerero hará que  llores de risa, porque  el gato de Cheshire es un personaje que  te marcará para siempre con su gran sonrisa flotando en el aire, y porque aprenderás con Alicia a no obedecer normas absurdas y a  cuestionar la autoridad carente de fundamento (todos los personajes, de la historia viven aterrorizados por la reina tirana que no es más que un naipe de la baraja).

Porque con Alicia recordarás lo que se siente al ser niño y no comprender las explicaciones que te dan los  mayores,  recuperarás la curiosidad  infinita que sentías entonces por todo lo que te rodeaba,   entrarás aunque no quieras en  la madriguera del conejo blanco y descubrirás que, tras la aparente normalidad que nos rodea, se esconde un mundo fantástico donde todo es posible.

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Alicia y el pollito pío

 Tengo en casa una hucha en forma de pollito que me regalaron hace tres años, en ella  guardo monedas durante todo el mes. Cuando han pasado treinta días la abro y utilizo ese dinero para comprarme algún capricho (normalmente un libro). Evidentemente podría hacerlo mucho más sencillo pero de esa forma  el  proceso perdería su  gracia.

Comencé  a leer cuando tenía cinco años, a los diez empecé  a guardar en un bote el dinero que me daban para comprar el desayuno en el recreo (aunque parezca extraño los niños antes iban solos al colegio desde bien pequeños), así que yo normalmente no tomaba  nada a lo largo de toda la mañana salvo el Colacao de casa.

Frente a mi escuela  había una  papelería, cuando  atravesaba su puerta era como entrar en el paraíso.  Allí elegía el libro que me gustaba, miraba el  precio y guardaba religiosamente el dinero hasta  que podía comprarlo. El día que iba a recogerlo me sentía eufórica , cuando abría sus páginas y notaba ese olor que  no se puede describir, me embargaba la felicidad más absoluta.

Alicia en el país de las maravillas  fue el primer libro que compré con mis  ahorros,  por eso  os he  contado la historia del pollito  pío,  por eso   aún junto monedas  para comprar libros  y, aunque lo he intentando , no  me gusta leer en ebooks.

Alicia

Vía

Me encantaría que me ayudarais a llenar la  biblioteca mínima  con aquel  libro que os llevaríais sin dudar a una isla  desierta.

¡Qué tengáis todos  un  féliz día!

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4 thoughts on “Alicia en el país de las maravillas

  1. Hola Mónica!

    Qué historia más bonita! Me lo has pintado tan bien que creo que me lo voy a leer próximamente, pero en inglés. Una de mis películas favoritas de la infancia es Alicia en el país de las maravillas, pero es que yo siempre he estado más enganchada a lo visual 🙂 Aún la volví a ver hace pocos años y nunca me aburre…

    Si tuviera que salvar un libro de la quema nuclear, salvaría Momo y también El espejo en el espejo, ambas de Michael Ende. Para mí siempre fue un autor extremadamente visual, al menos para mi imaginación era pura droga… 🙂

    Salvaría muchos más pero estos dos me han venido así sin pensarlo, ¡por algo será!

    Un abrazo

    1. ¡Gracias Amelia!

      Momo es uno mis libros preferidos, lo he leído y releído infinidad de veces, El espejo en el espejo no lo conocía pero ahora me has generado la necesidad de leerlo (si ves mi lista de libros para cuando acabe los exámenes te quedas muerta.

      Alicia es un clásico, un libro que tiene infinitas lecturas, si además eres capaz de leerlo en inglés lo vas a disfrutar al máximo (los juegos de palabras, las canciones y los poemas son una auténtica maravilla.

      Espero que te guste la experiencia y que pases por aquí para contárnosla.

      Un abrazo.
      P.D.: El tema de lo “visual” me ha llamado la atención y me ha hecho pensar, voy a preparar una entrada con libros que nos abran ese tipo de puertas.

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