Amigas

Hace bien poco una amiga me dijo: “rodéate solo de gente que te nutra, que te aporte cosas buenas, que camine a tu lado y que comparta tu visión de la vida”.

Me di cuenta de que hace mucho tiempo que hago eso de forma inconsciente y me di cuenta de algo más: sobre todo me pasa con mujeres.

Por unas cosas u otras estoy rodeada de mujeres maravillosas y de un tiempo a esta parte he decidido apartar a otras de mi camino. ¿Por qué?

Esther Gili ilustración acuarela pájaros cabeza

 

Me explicaré un poco mejor. Yo creo firmemente en el potencial femenino y creo que las mujeres debemos ser el mejor apoyo para otras mujeres pero, por desgracia, me he encontrado demasiadas veces con ese tipo de pseudo amiga que de una forma más o menos velada hace comentarios insidiosos sobre tu aspecto físico, tus relaciones o tus sueños. Evidentemente, detrás de ese tipo de comentarios hacia ti o hacia otras mujeres, no existe más que pura y dura envidia y, lo que es peor, bastantes problemas de autoestima.

La cuestión es que mi yo mejorado decidió hace tiempo no participar de este tipo de conversaciones en las que se critica a fulanita al minuto siguiente de que haya salido de la cafetería. Cuesta poco comprender que lo mismo ocurre contigo cuando no estás. Me he cansado y mucho de conversaciones intrascendentes sobre dietas, gimnasios, novios o maridos de otras, críticas a otras mujeres; y, en general, de todo tipo de maledicencia. No lo soporto.

No solamente no lo soporto sino que además me produce una profunda tristeza. Yo creo firmemente en que las mujeres podemos ser extremadamente brillantes y divertidas. Nada más sanador para el alma que una buena conversación con una amiga, y si puede ser con un millón de risas mejor.

Por eso, como os contaba antes, hace tiempo que elijo con mucho cuidado con quién me siento a la mesa, con quién comparto mis secretos, mis alegrías y mis penas. Mis verdaderas amigas están ahí apoyándome en todo, esperando que sea profesora y que publique mi primer libro algún día. Ellas son mi faro y son mi espejo porque son mujeres extraordinarias.

¿Las demás? Las demás no cuentan para mí. La vida ha de llenarse siempre de buena energía y no de negrura.

Sobre este tema ya hable un poco hace tiempo en mi entrada mujeres y viceversa, por desgracia sigo pensado lo mismo.

¿Qué os parece a vosotras?, ¿os ha pasado algo así alguna vez?, ¿habéis sentido en vuestras propias carnes la mal llamada “rivalidad femenina”?

Encantada de leer vuestras opiniones.

La preciosa ilustración de Esther Gili (Pájaros en la cabeza) Vía Pinterest

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4 thoughts on “Amigas

  1. Hola,
    me ha encantado encontrar esta entrada. A mí me pasa algo parecido hace tiempo, debe ser que al ir creciendo, madurando o haciéndose mayor una, o pasándote cosas en la vida, llega un momento ue lo que antes podías aguantar, ahora ya no. Y es algo visceral, que sale así, al menos en mi caso. Me ha pasado en algunas ocasiones, por algún detalle en concreto o por varios, decidir descolgarme de algún grupo o persona.
    Lo que pasa es que, durnte un tiempo le doy vueltas y no me siento mal, como si no tuviera derecho a hacerlo o como si estuviera despreciando, (cosa que yo soy al contrario, trato de no despreciar a nadie, y valorar, asi toda mi vida, quizá por ser hija única, he estado buscando conocer gente) pero por desgracia, parece ser que “lo que se lleva” hoy en día es un oco eso, que la gente se junte para hablar de superficialidades, o par alucir cada uno su propio ego, sin dar un espacio a hablar de verdad, conocerse un poco, respetarse, etc
    Vamos que lo que prefiero ahora es calidad y no cantidad. Hace no mucho me desvinculé de un grupo, en el que me añadieron en el whatasapp, sin o pedirlo, y todos los comentarios y la forma en que se organizaban las cosas, era como si tú no contaras, sólo mandaban algunas ne el grupo, ys e hacáin caso a las tonterias de las otras, y algunas que “tragan y passan por todo eso” como si no las afectara ni importara. hACÍA TIEMPO QUE NO ME SENTÍA BIEN, Y AUNQUE ERAN EXCOMPAÑERAS DE HACE AÑOS DE UN ANTIGUO TRABAJO, CON QUIEnes había compartido bastants osas, y me dolió, pero…. me borré en un instante del whatsapp, y se acabó. Imagino que dirán de mí que siempre he sido un poco rara, etc… pero me alucina, desde mi punto d evista, la flta de visión, criterio, y mentalidad con la que han seguido evolucionando, y yo he evolucionado totalmente distinto, asi qeu no creo que yod eba sentirme culpable. Sí un poco triste.
    Poría dar ma´s detalles, quizá en un siguiente comentario. Tengo una amiga con quien me entiendo bien en muchos aspectos, y compartimos esto, y creo que ocurre más en la actualidad, pienso que mucha gente se ha subido al carro de lo que selleva socialmente, y creo que se han anulado un poco como personas, no lo entiendo, la verdad. La mayoría mujeres. Espero poder seguir encontrando genete normal, auténticas como personas, sin vivir de estupideces sociales sin más.

    Gracias por poder compartir estas cosas

    1. Por supuesto que hay gente normal y sino normal, por lo menos que comparta tus valores. Oír a un grupo de mujeres criticando a otra que no está presente me produce vergüenza ajena. Trata de defender tu individualidad por encima de modas y tendencias pasajeras, verás como en tu camino se cruzan las personas adecuadas. Las demás no las necesitas, te lo aseguro.

      Besos

  2. Hola Mónica!

    Tienes más razón que un santo! Quiero gente que me sume, no que me reste. Las amigas están para apoyar y abrirte los ojos en determinadas situaciones, pero muchas veces siento que se confunde eso con comentarios maléficos fruto de la envidia.

    Intentas hacerte inmune, pero es complicado porque para que no te afecten tienes que tener una autoestima de plomo. Así que intento no tenerlo en cuenta cuando la persona me importa mucho, o alejarme sin más cuando la persona no me importa tanto.

    A veces, incluso me obligo a contestar con gracia y respeto para que se den cuenta que hay cosas que no es necesario decir.

    También me da mucha rabia cuando se hablar de las mujeres como las: “cotillas, envidiosas, pécoras”, porque aunque así hay muchas mujeres, me gusta pensar que no se nos puede tachar de esa manera como colectivo. Cada persona es un mundo y mejores y peores estamos en todos los colectivos.

    Hay que comerse a besos a las amigas, darles tu mano sin pedir nada a cambio, proporcionarles esperanza cuando no la tienen y respetarlas como son aunque no tenga nada que ver con cómo somos nosotras.

    Un abrazo Mónica

    1. Claro que sí, Tania. No todas las mujeres somos iguales, por eso es tan importante rodearse de las personas correctas. De todos modos, al final la vida misma hace que las que están sean las que realmente tienen que estar.
      Hay mujeres enormes, brillantes y amigas de sus amigas; esas son las que quiero que me acompañen.

      Como tú.

      Besos

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