Ausencias

Margarita salió de paseo un cinco de marzo de hacía 10 años.

No se llevó nada especialmente distinto a lo que solía coger a diario: móvil, llaves, cartera, gafas de sol, barra de labios, pañuelos de papel, una libretita y un boli; todo metido de cualquier manera en su pequeño bolso marrón. Nada más.

The Smallest Thing of the Universe by Agnes Cecile | Eyes On Walls:

 

No llevaba un tiempo rara, ni mostraba signos de tristeza o de agobio existencial. Sus amigos y su familia la recordaban como siempre en los días anteriores, seria en general pero alegre cuando tocaba serlo. No había sufrido ningún desengaño amoroso –que ellos supieran-, ni había discutido con nadie en el trabajo. Parecía estar contenta y tenía un montón de proyectos por delante que la ilusionaban muchísimo.

Había sido siempre un poco especial, eso sí. No le gustaban las reuniones sociales, ni las aglomeraciones de gente; solía pasar la mayor parte del tiempo sola y tenía un universo imaginario a su total disposición. No siendo especialmente dicharachera era muy amable con todo el mundo y sus vecinos la recordaban como una mujer de trato agradable.

Que se hubiera evaporado no resultaría extraño en cualquier otra circunstancia, -a todos nos dan a veces ganas de huir de nuestra vida-, pero sus padres tenían la certeza de que Margarita no se había marchado por voluntad propia.

No se había llevado a su perro y eso era algo que ella no habría hecho jamás.

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2 thoughts on “Ausencias

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