El camino siempre aparece

Dice mi amiga Tania de Revoluciona-T que está viviendo una crisis existencial. Como no me gusta hablar de otras personas, prefiero que leáis los detalles directamente en su entrada. Es genial.

Precisamente su entrada y un vídeo muy corto y sincero que ha compartido en Youtube, me han hecho reflexionar un poco sobre este tema.

 

The Fairy pools, Isle of Skye Scotland

 

Yo siempre he admirado a las personas que tienen claros sus objetivos en esta vida a los siete años. A esos niños que te miran muy serios y te dicen: “Yo voy a ser médico”, y efectivamente, unos años más tarde son neurocirujanos.

¡Ojalá todos lo tuviéramos tan claro!

Yo no sé vosotros, pero yo no supe cuál era mi objetivo, ni lo que era, ni hacia dónde iba mi vida hasta los 39 años.

Con esa edad decidí dejar mi trabajo fijo, monótono y aburrido. Un espacio en el cual yo no podía crecer y donde era profundamente infeliz cuarenta horas a la semana y todas las que pasaba en casa pensando en el día siguiente. Un horror. Mi única motivación para levantarme cada mañana era pagar facturas, nada más.

Con esa edad, como os cuento, decidí retomar los estudios universitarios y comencé a hacer la carrera que siempre había soñado: el Grado en Lengua y Literatura española. Al principio estudiaba solo por el mero placer del conocimiento, pero en un momento indeterminado de aquellos años alguien muy querido me preguntó: “¿Tú que quieres hacer con tu vida, qué/quién eres en realidad?” Recuerdo que respondí al instante: “Yo soy profesora y soy escritora”.
En aquel momento llevaba medio Grado terminado y escribir, lo que se dice escribir, más bien poco.

El tiempo pasó, creé mi blog sin ninguna expectativa. Yo solo quería escribir, nada más. Terminé mis estudios. Este año hago el Máster del Profesorado. ¿Ha sido difícil? Por supuesto.

Muchas veces he tenido ganas de tirar la toalla, otras me he preguntado si había tomado la decisión correcta al dejar mi empleo. Pero, ¿sabéis una cosa? Ese tipo de dudas son solo miedo, nada más. Una emoción muy poderosa e incapacitante.

Hoy no tengo miedo, hice lo correcto. Lo volvería a hacer mañana. Soy feliz todos y cada uno de los días que me levanto y me veo a mi misma delante de una pizarra. Es la ilusión de mi vida, mi objetivo y lo que me impulsa a seguir adelante.
No digo que sea fácil llegar a ciertas decisiones, pero os aseguro que cuando el sufrimiento de lo cotidiano se hace insoportable, el camino aparece.

Ahora os toca a vosotros, ¿qué tal lleváis las crisis vitales?, ¿tenéis algún objetivo que os haga vibrar por la mañana? ¿Me lo contáis?

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8 thoughts on “El camino siempre aparece

  1. Querida Mónica!

    No puedo estar más feliz de formar parte de tu proyecto una vez más. ¡Qué sorpresa más bonita me acabo de llevar!

    Precisamente yo siempre he sido una de esas niñas con las cosas tan claras que nadie era capaz de discutírmelas. Siempre he sabido lo que quería, mi trabajo siempre ha estado muy claro y hay ido genial, y mis ideas en lo laboral han estado siempre en orden.

    Pero empezó a latir algo dentro de mí que pedía cambio, no pude ignorarlo, y eso me ha llevado a sentirme más perdida que nunca. Sabes por qué? Porque realmente creo que es la primera vez que me permito dudar, perderme, explorar y experimentar, y es todo muy nuevo para mí. Permito…fluyo…creo que es lo que me toca.

    Pero no decaigo, me siento libre y sé que este es el camino y los aprendizajes serán brutales.

    Te agradezco en el alma que me hayas incluido en esto amiga. Me encanta que caminemos juntas.

    Un abrazo

    1. La libertad asusta mucho, Tania, por eso tanta gente prefieres seguir dando vueltas en la rueda antes de saltar al vacío. Ánimo, la vida es muy bonita y merece la pena transitar por ella siendo libres y aceptando nuestras decisiones.
      Besos, guapísima.

  2. ¡Hola Mónica! Me siento totalmente identificada contigo, mi crisis existencial también llegó y estoy en medio de cambiar mi camino. Como dices, es duro, a veces quieres tirar la toalla y se hace cuesta arriba, pero si no lo intentara creo que me sentiría mucho peor, vacía, como antes de iniciar esta nueva senda. Animo a todo el mundo a cambiar, a dejar de llevarse por lo establecido y que ya no vibra en su interior, porque no intentarlo es peor que quedarse con la duda. ¡Suerte con tu proyecto! Ya tienes otra fan

    1. Muchas gracias, Alicia.

      Me encanta ver que cada vez hay más gente que decide salir de la rueda y saltar al vacío. Sé que da miedo, pero si piensas en la alternativa entonces aparece el terror es estado puro.

      Mucha suerte con tu proyecto.

      Un abrazo

  3. Un indio repelón me enseñó que era bueno combatir las noches de insomnio con una tortilla de boniatos…Por eso, procuro tener siempre por casa alguno, porque he constatado que cuanto más se empeña uno, por la mañana temprano, en pintar el día, más cara de tonto se te queda por la noche al comprobar cómo, él solito, se ha escrito…Así, muchas de esas noches, me dedico a hacer acopio de colores, y de palabras, dejándolo todo a mano, por si al día siguiente le da por ser naif, o barroco…

  4. A tod@s se nos ha presentado esa crisis en algún momento de nuestra “existencia” o convivimos con ella cada día, es lo que realmente nos hace humanos. Creo que lo mejor es dejarse llevar por nuestra propia intuición y, aunque nos equivoquemos, los errores son algo que va asociado a nuestro propio enriquecimiento personal. Ánimo a l@s que os encontráis inmersos en alguna crisis actualmente. Haced como el ratoncito del cuento:
    Dos ratoncitos cayeron dentro de un jarro de leche. Al ser el borde del jarro demasiado alto, quedaron atrapados en el recipiente y se pusieron a nadar frenéticamente para no hundirse. Llevaban agitándose así un buen rato cuando uno de los dos perdió toda esperanza y abandonó la lucha. Dejo de nadar y se ahogó. El otro extenuado, decidió seguir luchando hasta el límite extremo de sus fuerzas. Nadó y nadó sin descanso. De repente, la leche se convirtió en mantequilla y apoyándose sobre esta nueva materia, el ratoncito saltó por encima del borde y escapó.

    1. Las crisis son como la leche: oportunidades si se miran desde el lado positivo. Me gustan los ratones optimistas, las personas optimistas y las vidas con un propósito.

      ¡Muchas gracias, Jorge!

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