EL TARRO DE LOS DESEOS (II)

Hoy he abierto mi tarro de los deseos. Lo llené el año pasado por estas fechas con dieciséis peticiones y mucha ilusión. Algo tiene que haber de mágico en los deseos cuando después de doce meses compruebas que solo hay tres cosas que no hayan ocurrido en este 2016.
Lo mejor de todo es que muchos de mis deseos afectaban a otras personas que hoy están precisamente en la situación que imaginé para ellos, y eso me ha llenado el corazón de alegría y de esperanza.

el bote de los sueños. Precioso para hacerlo con un niño. Primero le pediremos que nos haga una lista con muuuuuchos de sus sueños o deseos (factibles a ser posible ). Haremos los papelitos, lo pondremos bonito, y cada semana, si se ha portado bien, le dejaremos que abra el tarro para hacer realidad uno de ellos…:
Este año ha sido bueno. He terminado mi carrera, me dedico a hacer lo que me gusta, soy la dueña de mi vida y de mi tiempo. He conocido a personas maravillosas, otras me han decepcionado, pero todas me han enseñado algo.
Me quedan horas para cumplir un año más y tengo por delante doce meses llenos de expectativas y grandes sueños. No me he propuesto cosas grandiosas como hacer más ejercicio o perder peso, no aspiro a tanto.
Este año solo quiero ser feliz, nada más. Compartir mi tiempo con las personas que me quieren, sonreír más a menudo, disfrutar de cada minuto, pasear en la naturaleza y conectarme de nuevo con mi verdadera esencia.
Sé que tengo que hacer algunos ajustes en mi vida para conseguir lo que he me propuesto pero también sé que es necesario para seguir adelante.

De momento, voy a volver a llenar mi tarro con buenos deseos para mí y para los míos, sobre todo para ellos porque como dijo alguien: “lo que das, te lo das”.

¡Os deseo a todos un año venturoso, lleno de alegría, salud, amor y prosperidad!

Imagen Vía Pinterest

 

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El oficio de escribir

Desde hace unas semanas, y por unas serie de circunstancias que podríamos decir que son casuales (aunque yo sé que no existe la casualidad), caen en mis manos libros que me hablan de otros libros, o libros que me hablan del oficio de escribir.

Yo soy una creyente devota de la “otra realidad”, de la realidad intangible con la que nos comunicamos a través de señales. Y eso son precisamente estas lecturas, señales, mensajes de ánimo que me llegan en los momentos en los que seguramente más lo necesito.

Pero eso es otra historia. Lo que toca hoy no es hablar de mí, hoy he reservado este espacio a hablar de algunos escritores a los que admiro profundamente. Obviamente no están todos los  que  son.

Este es un blog donde se supone se habla de literatura y, últimamente tengo un poco abandonado este tema, así que vamos a por ello. Imagino que todos sois capaces de encontrar la bibliografía de un autor famoso, o la reseña de un libro o incluso un trabajo especializado si os ponéis; pero supongo también que como seres humanos sentiréis curiosidad a veces, por saber cómo fueron las vidas de los autores que admiráis.

De Cervantes hablé en su momento. El más famoso de los escritores en nuestro idioma no lo fue tanto en vida.

Paso largos años peloteando al Conde de Lemos para que este le concediera lo que hoy equivaldría a una pensión, una renta vitalicia que le permitiera vivir con cierta dignidad. El oficio de escritor nunca se lo permitió, y aunque alcanzó cierto renombre en vida y su Quijote fue un éxito, tuvo la mala suerte de coincidir en el tiempo con monstruos como Lope de Vega o Quevedo, y la fama sobre todo del primero, eclipsó la suya.

escribir

Nadie dijo que fuera fácil. Imagen Vía Pinterest

Pero, vamos a centrarnos en épocas más cercanas.

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