Cosas que dan mucho miedo

A menudo hablamos del miedo como emoción poderosa relacionándolo con auténticas catástrofes vitales, con situaciones difíciles en las que lo más humano y normal del mundo es sentir temor. Hablo de cosas como la muerte de un ser querido o que se pierda nuestra mascota, por ejemplo.

Pero existen también situaciones cotidianas que dan auténtico pavor y de las que normalmente se habla menos. A mí se me ocurren unas cuantas las cuales no están ordenadas siguiendo  ningún criterio:

-Probarse un bikini en junio. Ese tono blanco verdoso y los michelines ocultos bajo la ropa unidos a la luz diabólica del probador te hacen sentir lo peor de lo peor.

-Hacerse un test de embarazo cuando tienes un retraso y quieres estar embarazada o no quieres estar embarazada, da igual. El pánico es el mismo.

miedo

Imagen  Vía Pinterest

Llamar a alguien que te gusta la primera vez para proponerle ir a tomar algo o al cine u lo que sea. (El wassap parece haber reducido el nivel de ansiedad pero yo creo que esperar el doble check y luego la respuesta del otro puede llevarte a la locura).

-Esperar la nota de un examen en quinta convocatoria. No digo nada si se trata de la última asignatura para terminar la carrera.

-El ruido del torno en el sillón del dentista. Un clásico imperecedero.

-Acudir a cualquier evento social con el mismo vestido que otra invitada. Pensarlo da miedito, que te pase es una auténtica catástrofe, y si la boda es a 500 km de tu casa el asunto alcanza el nivel de pánico nuclear.

-Cuando el médico te dije: “Esto te va a doler un poco”. Sí, efectivamente. Cuando un profesional de la medicina nos dice que algo nos va a doler un poco, miente. Nos  va a doler y  mucho, y eso lo sabes en cuanto pasas de los dos añitos.

-Quedarte sin ADSL en casa. Terror en estado puro.

-Ir al gimnasio con las axilas sin depilar. Parece fácil pero atrévete a hacerlo, más todavía si eres una mujer, y luego me cuentas la experiencia.

-Perderte en el metro de Tokio (improbable, pero nunca se sabe).

-Los payasos de las narices. En mi opinión deberían estar prohibidos por los traumas que ocasionan a los niños.

-Que la falten las tres últimas páginas a la novela de misterio que estás terminando.

Leer en una boda. Por muy bien que lleves preparado el texto, el resultado final suele ser un truño directamente proporcional al grado de parentesco que tengas con los novios.

-Las arañas peludas, las serpientes y las cucarachas dan mucho miedo.

-Quedarte sin gasolina en una carretera nacional cuando es ya de noche. Oír Milenio durante tantos años me ha traumatizado..

-Una  carta de Hacienda o de la DGT en el buzón. ¿A quién no le tiemblan las piernas cuando ve esos remitentes?

Da igual que seas un ciudadano ejemplar porque de repente te sientes como un auténtico delincuente y, repasas mentalmente en 10 segundos toda la cantidad de cosas que has hecho en los últimos cinco años que puedan infringir alguna norma. Y claro, el miedo entonces se multiplica en tu interior .

-Quedarte sin batería en el móvil, peor aún, perder el móvil. Auténtico desastre de los tiempos modernos que equivale a una especie de minusvalía temporal.

-Configurar un Iphone, ¡qué horror!

Se me ocurren montones de cosas más que dan miedito, en mi caso se lleva la palma el próximo recibo de luz después de tener el aire acondicionado puesto ininterrumpidamente durante los últimos 50 días…

Como me tengo ya muy vista me encantaría conocer cuáles son las cosas que os dan miedo a vosotros para poder ampliar la lista hasta el infinito y más allá.

¿Comentamos?

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12 thoughts on “Cosas que dan mucho miedo

  1. Los miedos son un poco como los gustos, ¿verdad? Con el paso del tiempo van cambiando, y cosas que antes no te asustaban ahora te dan auténtico pavor, mientras que otras que te quitaban en sueño hoy las vez como tonterías. Al menos es como yo lo veo.

    1. Efectivamente los miedos cambian igual que nosotros cambiamos, pero algunos son universales y aunque no sean paralizantes nos afectan a todos. ¿O el torno del dentista solo me asusta a mí?

      Evidentemente hablo de miedos cotidianos, no de pavores terroríficos. Y además me falta uno tuyo.

      ¡Un abrazo Fran!

  2. jajajjaja !! Mira, con esa foto que me pones de la tipa esa que parece la chica de la curva, …., he dudado entrar, te lo juro! jajjajaa. Da miedito!!!

    Pero qué buen post, buenísimo, de verdad. ME ha encantado, me ha hecho reír y estoy completamente de acuerdo contigo.

    Besos.

    1. Muchísimas gracias “Buscando mi equilibrio”. Se trataba de eso, de reírnos un rato de tantas y tantas cosas como nos dan mieditis.

      La foto es porque sé que sois morbosos, no lo he podido evitar.

      Besicos.

  3. Pues mis miedos no van para nada encaminados con los tuyos, las cosas que mencionan no me trasnochan. Yo le tenía miedo a las cucarachas, pero no un miedo que me acobarde, es más bien un fastidio.

    Tengo miedo al fracaso, pero cada día me siento ganadora, así que ahí está, pero no me trasnocha. Tengo miedo a no poder comunicarme, pero tras tantos viajes y tantas pruebas he descubierto que siempre hay maneras para lograrlo 😀

    En fin… Los miedo son un encanto, a mí personalmente me inspiran y motivan 😉

    PD. En cuanto al dentista, nunca le he tenido miedo ni a él, ni al ruido que hace la silla, creo que se lo debo a mis padres que desde pequeña me llevaban y siempre lo vi como un juego. De hecho hoy en día me encanta ir al odontólogo, voy a esas citas con gusto 🙂

    Un abrazo,

    1. Diana, antes de nada muchas gracias por tomarte la molestia de pasarte por aquí y dejarme conocer tus miedos.

      El miedo al fracaso yo creo que es bastante común, es difícil de superar a veces, pero es necesario hacerlo para evolucionar.

      Me alegra que no te de miedo visitar al dentista, a mí me sigue poniendo nerviosa…

      Me gusta que los miedos no te paralicen y te sirvan para avanzar, así debería ser siempre.

      ¡Un abrazo!

  4. Mónica, ya que estamos en estas fechas, aportaría la ‘rentrée’.

    Dentro de poco, comenzara el nuevo curso y no tenemos claro si las musas visitarán nuestro blog, si nuestros amables comentaristas volverán a comentar y si la ‘chica de la curva’ saldrá de la pantalla y se sentará a nuestro lado.

    De los miedos que has comentado, posiblemente, un fallo de funcionamiento en el portátil, móvil o el artilugio que utilice cada cual es en el que más solidarizo contigo.

    1. Jerby me mola tu miedo al próximo curso, pero creo sinceramente que no debes tenerlo, las musas viven en tu casa, que yo lo sé.

      ¡Menos mal que no soy la única que sufre con los problemas de la mal llamada “telefonía móvil”: no es un móvil si tiene que estar todo el día conectado a un enchufe, es más bien un teléfono inalámbrico con más radio de acción. Me parece a mí, vamos.

      ¡Gracias a ti también por darte un voltio por aquí con la que está cayendo!

  5. Miedo?… algo que me dé pavor?….

    Hummmmm… creo que tener que ir al baño público en algún evento bullicioso a las tantas de la madrugada (aunque a veces también lo da a las 4 de la tarde)… de medito y grima…. uuiiixxxxx…

    Comparto lo de las arañas (no me importa si tienen pelo o no)…

    A lo de ir al baño ahora se me ocurre que… también añado el… tener hemorroides, grabes, y tener que evacuar…. T_T ayyyy diooooxxxx….

    Saludines!

    1. Efectivamente lo de ir al baño da mucho miedo, si es en una playa en agosto con el sol dando de lleno en la caseta del WC desde las nueve de la mañana, ni te cuento…

      ¡Gracias por tu comentario Mirai!

  6. – Que tu pareja te diga “hemos de hablar”.
    – Que después de decírtelo, te hable.
    – Que al hablarte no te diga que se va con otro (tú ya estás en la puerta de casa, cerrando a duras penas tu maleta) sino que, a pesar de creer que estaba enamorada/o del vecino/a se ha dado cuenta de que eres el hombre/la mujer de su vida y te promete que siempre, siempre, siempre estará a tu lado.
    – Que, a pesar de tu insistencia, y de frases como “pero si es un chulazo/ pero si está muy buena”, “es más guapa/o que yo” o “está forrado/a”, tu pareja sigue decidida a cumplir lo prometido. O lo amenazado.
    – Finalmente, el terror máximo se alcanza cuando te das cuenta de que no tienes pareja y llevas dos horas interactuando con un cactus.

    1. Héctor, por un momento he pensado que era Javier Cansado el que había escrito en mi blog, ¡menos mal que eres tú!

      ¿Sabes lo que también me da miedo? Ver a algún frikazo buscándome en uno de esos educativos programas de TV en los que te enteras que tienes un hermano al que no conocías…

      Terror en estado puro.

      Un beso guapetón.

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