¿Por qué debes hacer caso a tu corazón si quieres cambiar de vida?

Voy a contar una historia real y que me toca muy de cerca. Aunque no pondré nombres ni caras a sus protagonistas por razones obvias, lo que sí me gustaría es que os sirviera de estímulo para hacer de una vez eso que en el fondo de vuestro corazón sabéis que tenéis que hacer.

Para empezar diré que nadie cambia de vida de la noche a la mañana a no ser que esté lo suficientemente jodido como para hacerlo. Quiero decir que todos y cada uno de nosotros aguantamos situaciones que no nos hacen del todo felices pero en las cuales el nivel de sufrimiento es moderado.

De esta forma pasamos años marchitándonos en trabajos poco gratificantes o en relaciones que no nos llenan. “Más vale malo conocido que bueno por conocer”, es un refrán muy español y muy ilustrativo en este sentido.

¿Hasta cuándo podemos seguir aguantando esta clase de situaciones? Pues normalmente hasta que el dolor se nos hace insoportable o, cosa curiosa, hasta que nuestro jefe o nuestra pareja nos dan la patada.

corazon

Digamos que después de aguantar un tiempo más o menos largo llega un determinado momento en el que ya no puedes más, un momento en el cual la situación se hace insostenible, ¿qué haces entonces?

Lo normal como ser vivo que eres es que busques tu propia supervivencia y hagas por fin aquello que tenías que haber hecho hace mucho tiempo.

Llegados a este punto es cuando retomamos el comienzo de esta entrada. ¿Sabes lo que sucede cuando por fin te pones las pilas y haces aquello que tu corazón te pedía hacía tanto tiempo?

Pues ocurre que a partir de ese momento todo se pone en marcha para que tu vida se transforme y seas por fin una persona feliz.

¿No te lo crees? Te pongo un ejemplo –la historia de la que te hablé al principio-.

Juan trabajó en una empresa en condiciones de semi esclavitud durante tres años. Durante ese tiempo pensó muchas veces en dejar su trabajo pero su mujer estaba en paro, había que pagar la hipoteca y nunca era un buen momento. La crisis golpeaba con fuerza y dejar un trabajo de forma voluntaria suponía algo así como estar loco. Llevaba muchos meses pensando en que no podía más, no dormía por las noches, no veía a su familia, empezaron a darle taquicardias, se le disparó el colesterol y lo peor de todo, se sentía como una mierda porque eso es lo que su jefe le decía que era todas las mañanas.

Un día, Juan decidió echar mano de su dignidad y plantó cara. En una empresa de más de cien empleados fue el primero en atreverse a denunciar, después de él lo hizo un compañero más, ninguno además de ellos, se atrevió a dar ese paso. La justicia obviamente les dio la razón, se les indemnizó justamente y firmaron su despido improcedente.

Continuemos con Juan.

Después del despido, Juan tuvo que oír como mucha gente le decía que en una ciudad pequeña nadie volvería a contratarle teniendo esos “antecedentes”, sus antiguos compañeros le paraban por la calle para pedirle consejo pero ninguno se atrevía nunca a dar el paso que él había dado.

El siguiente año y medio fue difícil, pero él no se rindió. Se puso a estudiar idiomas, se matriculó en la universidad y comenzó a hacer cursos de formación para reciclarse. Tardó un año en encontrar un trabajo de fin de semana, pero nunca perdió la esperanza.

Ayer me llamó para decirme que el lunes comienza a trabajar con un contrato en condiciones y haciendo aquello para lo que se ha formado estos meses. Lloré de emoción porque no sabéis hasta qué punto se merece tener por fin su recompensa a tanto esfuerzo.

¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto?

Para mí está muy claro: solo los que se atreven consiguen su objetivo. Solo los que pierden el miedo logran salir unas vidas que les ahogan. Eso sí, solo cuando la situación se hace insoportable nos atrevemos a dar el paso, antes no.

Los demás protagonistas de esta historia se encuentran en distintas situaciones: el compañero de Juan que también denunció, ha montado su propio negocio y ya lleva dos años siendo su propio jefe; el resto de compañeros de Juan continúan aguantando insultos y humillaciones por un sueldo que además les han bajado. Pero se quejan cuando se lo cruzan por la calle, eso sí.

¿Qué pretende transmitir mi historia?

Esperanza.

Y algo más, fuerza para todos aquellos que lo estáis pasando mal pero no sabéis cómo cambiar de vida. Haced caso a vuestro corazón, no tengáis miedo, no escuchéis a nadie que os quite las ganas de hacer lo que realmente queréis hacer y sobre todo, no perdáis más tiempo, la vida no espera a nadie.

Os lo aseguro.

Ahora como siempre os toca a vosotros, ¿hay alguien por ahí que quiera compartir con nosotros alguna historia inspiradora? Sois bienvenidos.

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13 thoughts on “¿Por qué debes hacer caso a tu corazón si quieres cambiar de vida?

  1. Hola Mónica

    Por lo que veo no soy la única que se encuentra en la misma situación que Juan. Sólo que yo no tengo el valor suficiente para tomar la decisión de vivir otra vida.

    Soy funcionaria y la verdad es que mi trabajo , aunque muchos no lo crean, es muy estresante. No por el trabajo en si, sino por la jefa del departamento. Me gusta mi trabajo, siempre me ha gustado, pero no con quien lo hago. Y llevo 10 años así y siento que estoy perdiendo el tiempo.

    Cuando me planteo abandonarlo mi conciencia persigue esa idea de ‘porque vas a dejar un trabajo para toda la vida, con un buen sueldo, con un horario perfectamente compatible con tu vida, etc….’ Unas ideas que no perseguía al principio pero que muchas personas querrían. Esto y que mi pareja acaba de iniciar ‘su proyecto de vida laboral deseado’ me impiden dejarlo, pero no descarto que un día, cuando nos ‘asentemos’ pueda sacar el valor para poder decirle a la cara a mis jefes todo aquello que me guardo a diario y que hay días que me dejan sin energía.

    Gracias Mónica por mostrarnos dos cosas. Por un lado, que hay gente que se siente como nos sentimos algunos de nosotros, y que luchó un día para cambiar su situación. Eso nos ayuda !

    Un abrazo

    1. Gracias Jana. Tu testimonio me ha encantado porque muestra muy bien de lo que se habla en mi entrada.

      En tu caso particular, entiendo perfectamente que tomar una decisión no sea nada fácil. Imagino que siendo funcionaria quizás puedas solicitar un traslado a otro puesto o incluso una excedencia, no hablo con mucho conocimiento de causa pero seguro que hay opciones y si no las hay piensa esto:

      -¿Por qué tu pareja a empezado su proyecto de vida laboral y tú no te atreves?

      Es más, imagina que mañana tu pareja decide emprender su vida sin ti (no digo que sea el caso, no me entiendas mal), ¿de qué serviría entonces todo tu sufrimiento de estos años?

      Mira dentro de ti y verás cómo sabes lo que has de hacer con tu vida. Que después te atrevas o no ya os otra cuestión.

      Un abrazo enorme y ánimo, por experiencia sé que no hay nada peor que estar viviendo una situación como la tuya en el trabajo. No hay sueldo que compense eso.

  2. Gracias a ti por comentar y leer lo que escribo. Efectivamente, hasta que no vemos las orejas al lobo no nos movemos, es así.

    Un abrazo

  3. Hola Mónica.

    el quid de la cuestión es, como dices en el título, conectar con nuestro corazón. Si nos ponemos a pensar, calcular, controlar, barajar, emular o cualquier otra cosa que hagamos con la mente… no nos moveremos. Para cada solución encontraremos un problema. Surge el miedo a todo.
    Si tan solo por un instante conseguimos conectar con nuestro corazón… a partir de ahí ya no podemos defraudarnos.

    Un abrazo!!

    1. Esa es la clave, dejar por un momento nuestra mente racional a un lado que nos habla solo en forma negativa ya que suele estar dominada por el miedo, y conectar con aquello con lo que realmente vibramos.

      Está claro que conseguirlo no es fácil, todos tenemos necesidades materiales que cubrir y asusta el futuro pero si te paras a pensar, ¿alguna vez te ha faltado algo para pasar el día?

      Seguro que no.

      No hay nada que encandene más que el miedo, es una emoción jodidamente tóxica, precisamente por eso, cuando lo vencemos tenemos ya prácticamente el camino hecho para empezar de nuevo.

      Un beso, guapetona.

  4. Hola Mari. Me ha encantado tu artículo. Hace exactamente algo menos de dos meses, yo también me atreví y cambié mi destino profesional. Lo hice por mí y mi hija. Ahora tengo más tiempo libre, mejor economía y trabajo en lo que me formé hace años.
    Eso sí, tengo que volver a estudiar, me lo exige el guión 🙂
    Besos amiga

    1. ¡Hala, una del las Maris por aquí!, qué alegría.

      ¡Cuánto miedo nos dan los cambios nena y qué necesarios son! Sin cambios no evolucionamos y nos quedamos estancados como el agua en un charco.

      El que tú te hayas atrevido a dar ese paso, demuestra el pedazo de mujer valiente que eres y por eso la vida solo te va a traer cosas buenas, ya lo verás.

      Un besazo guapetona

  5. Al terminar un libro que escribí para mi hija Berta, como regalo por su comunión, finalicé con la frase..:
    “Cuando tengas que elegir entre dos caminos pregúntate..¿ Cuál de ellos tiene corazón ? Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca”,
    Estoy seguro que la entendió , así como tengo la esperanza que la empleemos en nuestra vida.

    1. En tu comentario está la semilla del cambio que propongo. Dejarnos llevar por el corazón cuando hemos de tomar decisiones importantes en nuestra vida es la mejor manera de alcanzar nuestros sueños.

      Gracias por compartir con nosotros tu experiencia, estoy segura de que tu hija sabrá seguir tus consejos.

      ¡Un abrazo!

  6. Hola Mónica
    Acabo de leer tu post, la verdad es que me ha hecho reflexionar mucho, yo aun no ejerzo laboralmente, sin embargo, me encuentro estudiando psicología, pero no estoy totalmente segura de querer dedicarme a esto por el resto de mi vida, siento que yo nací para algo más, que quizá mi propósito de vida se encuentra en otro lado, actualmente me siento muy deprimida, y vacia, como si lo que hiciera ahora mismo no me llenara, no obstante aveces me digo a mi misma que debo hacer algo para cambiar esto, el problema radica en que no se como iniciar y ahora mismo no tengo esa valentía para echar estos años de estudio y dinero a la basura, pero aun algo hay esperanza dentro de mi que me dice que puedo lograr cualquier cosa y que solo es cuestión de hacerlo. Pd: Gracias por compartir este post, es un buen ejemplo a seguir y me da animo para poder tomar esa decisión de dejarlo todo y buscar lo que mi corazón me dicta.

    1. Hola, Paola.

      Primero quiero pedirte disculpas por no haberte contestado antes pero mis exámenes finales me tienen totalmente ocupada.

      Me gustaría decirte que ante todo no te agobies, busca dentro de ti sin prisa pero sin pausa y al final llegarás es tu destino. Entiendo que tengas miedo
      a cambiar, es lógico, pero tienes que ser consciente de que tu vida es tu responsabilidad y de momento solo tienes una.

      Verás como cuando no puedas más cambiarás solo que a veces necesitamos estar con el agua al cuello para empezar a nadar.

      ¡Mucha suerte, guapa!

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