El método científico

Clara elabora teorías.

Clara, Clarita para los amigos, elabora teorías. No sigue ningún tipo de método científico, ni deductivo ni inductivo. Lo de Clara es pura lógica e intuición – o eso por lo menos es lo que dice ella-.

Lleva toda la vida haciéndolo y todavía no ha habido nadie que se las consiga refutar. La seriedad con que hace sus afirmaciones y el modo en que levanta la ceja izquierda al afirmar cosas como: “Todos los hombres o son unos cabrones o son gays”, ¿en qué grupo estás tú?”, suelen dejar a su interlocutor mudo para un buen rato. Sabe que no es la mejor manera de romper el hielo en una cita, pero la verdad es que no le importa lo más mínimo.

 

Fondos

 

Clarita considera que el tamaño de las tetas es inversamente proporcional al del cerebro; por supuesto este axioma es rebatido con fuerza por sus amigas de pecho abundante en particular, y por los hombres en general. Le da igual, está firmemente convencida de lo que dice y no hay quien la haga bajar del burro.

Es evidente que también relaciona el tamaño y la potencia de un coche con los atributos de su conductor. Aquí la relación es también inversamente proporcional. Lo tiene claro.

Considera una verdad irrefutable que Dios reparte sus dones y así, si eres excesivamente guapa es difícil que seas física nuclear. Todas estas ideas no se basan en ningún tipo de evidencia científica. Ella no hace encuestas ni experimentos, podríamos decir que llega a generalizaciones a partir de pensamientos muy personales y una observación minuciosa del mundo que la rodea.

Cree, por ejemplo, que los tobillos finos son una clara muestra de elegancia femenina, y el exceso de preocupación por la limpieza del hogar, un claro síntoma de infelicidad conyugal. Dice sin titubear que los hombres en realidad no quieren tener hijos, y si los tienen es siempre por complacer a su pareja. Suelta este tipo de cosas en cualquier lugar y ante cualquier público, y claro, no todo el mundo está preparado para aceptar sus ideas revolucionarias.

Está convencida de que los hombres bajitos no son de fiar, y que la lycra a partir de cierta edad es, no solamente vulgar, sino también tremendamente poco favorecedora. Le hacen mucha gracia los políticos porque suele imaginárselos haciendo sus necesidades cada vez que los ve en la tele, “al final, también cagan como nosotros”, -suele decir-; por eso no vota a ninguno.

Cree que las mariposas son siniestras y que los gatos son los animales más inteligentes de la Creación.
No se despeina al afirmar categóricamente que China y Dubái son dos terribles abominaciones antinaturales y que un día sin duda, la Tierra se tragará a ambos países sin más. De hecho, sueña con ese día llegué lo antes posible.

Tiene una tesis para casi todo, algunas son más peregrinas que otras, pero en todas ellas suele haber un punto de verdad y rebeldía. Le gusta provocar, agitar conciencias. Es sin duda, una gran visionaria.

Imagen Vía Pinterest

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8 thoughts on “El método científico

  1. ¡Qué chulísimo este relato!
    Me encantan las mujeres así, aunque a veces no comparta lo que dicen. Pero son esas mujeres seguras, honestas con ellas mismas y que no tapan lo que son las que hacen que el resto podamos tomar ejemplo y dejar de esconder nuestra esencia.

    Un abrazo Mónica

    1. Gracias, Tania.

      Compartir las ideas o no, no es lo importante. Lo importante es que haya mujeres capaces de decir lo que piensan sin cortarse. Por cierto, si quieres ver caras femeninas atónitas habla sobre depilación y verás…

      Besos

  2. Me daba miedo comentar este relato pero, como seguidor del blog, tengo que hacerlo. Clara, Clarita, es de esas mujeres que atemorizan a cualquier hombre, incluido un servidor, por muy avezado que sea (que por desgracia no es mi caso). Mi opinión en este caso es que es mejor llamar siempre a las cosas por su nombre y que cualquiera con dos dedos de frente debe ser capaz de asumir una crítica. Por cierto, el apellido de Clarita, no será Descartes….
    Enhorabuena por ser tan “clara”.

    1. Gracias, Jorge.

      Decir lo que se piensa, a veces, puede generar polémica pero merece la pena intentar ser auténtico.

      Me parece que el apellido de Clara es un dato desconocido, de momento.

      ¡Un abrazo!

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