El mono saltarín

Ejemplo típico de cómo funciona nuestra mente y de la inconsistencia de  nuestras determinaciones:

Las cuatro y media y sin venir, ¡qué fuerte!, ¿dónde se habrá metido? Me toca profundamente las narices tenerle que esperar siempre, estoy cansada ya de tanto puteo.

Se acabó, no le espero más, si en diez minutos no aparece me largo, ¿quién se habrá creído este tío que es?, ¿habré apagado el aire acondicionado?, no lo sé, no me acuerdo. A ver, ¿qué he hecho antes de salir? Me he pintado los labios, he cogido el móvil, las llaves, he cerrado la puerta… ¡Joder!, no me acuerdo, ¿lo he apagado o no? ¡Ah, sí!, sí lo he apagado, ha sido justo antes de guardar el móvil en el bolso. ¡Vaya tela!, así no puedo ir por la vida, o me centro un poco o cualquier día la lío y gorda.

hopper

¡Qué café más malo por Dios! Jorge y su manía de quedar en este sitio, ¡en cuanto llegue me va a oír!, estoy harta ya de tanta tontería, últimamente  se comporta como un crío.

Y ese, ¿qué hace?, ¿me está mirando o me lo parece a mí? No tiene mala pinta del todo. Cartera, portátil, traje de chaqueta, zapatos relucientes… Abogado seguro, o banquero mejor. Casado y aburrido, fijo.

¡Qué aburrimiento por Dios!, las cinco menos veinte. !Se acabó! me voy,  no aguanto más. ¡Que se  prepare Jorge cuando le vea!

-Cóbreme por favor. Aquí tiene. Gracias.

-¡Jorge, por fin llegas! Dame un beso anda, que te he echado mucho de menos.

* La  imagen vía Pinterest muestra un cuadro de Hopper, La autómata  que es mi preferido de este artista. Espero que os guste.

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6 thoughts on “El mono saltarín

  1. Hola Mónica, buen relato. Una cosa son los pensamientos y otras las reacciones ante las personas. No me extraña que la protagonista se relaje al verle y se olvide de toda esa impuntualidad.
    Un abrazo!!

    1. Gracias Juanan.

      Me alegro de que te haya gustado. La verdad es que normalmente nuestra mente se mueve de un lado a otro y nuestras convicciones (hacer dieta el lunes, salir a correr todos los días y demás), suelen ser poco firmes.

      Este relato quiere ser un ejemplo de las dos cosas.

      ¡Un abrazo!

  2. ¡Qué casualidad llamarme como el chico del relato!… Ese personaje de la historia nunca sabrá lo cerca que ha estado de encontrarse la silla de la cafetería vacía. ¡Qué suerte hemos tenido, tocayo!
    Enhorabuena de nuevo por tu imaginación. Un beso.

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