El perejil de todas las salsas

¿Te has parado a pensar alguna vez en lo importante que te crees?, ¿piensas que sin ti tu jefe no podría vivir o tu pareja se moriría de pena?, ¿tienes que salir los fines de semana sí o sí y acudir a actos sociales tengas o no ganas?, ¿publicas constantemente fotos en tus redes sociales contando lo que haces, lo que comes, a dónde vas y con quién?, ¿te apuntas constantemente a cursos, charlas y seminarios?, ¿eres socio del club de senderistas de tu ciudad, desfilas en carnaval y sales de nazareno en Semana Santa?

Si has contestado afirmativamente a varias de estas preguntas, ¡cuidado!, quizás creas que eres muy importante, algo así como el engranaje que hace falta para que el mundo gire o lo que viene siendo el perejil de todas las salsas.

Siento decirte que estás equivocado.

Como sabes, las teorías acerca del origen del Universo dicen que nosotros estamos hechos de las mismas sustancias que forman las estrellas y eso es genial; pero de ahí a que creas que tú mismo eres el centro del Universo hay un abismo.

De hecho tengo que decirte una cosa que quizás ya sabes pero que no te va a gustar oír. Tanta actividad a tu alrededor solo demuestra una cosa: tienes enormes problemas con tu ego. Tus inseguridades se han apoderado de ti y necesitas la constante aprobación de los demás para vivir.

Está muy bien ser alguien que tiene inquietudes y amigos, que es responsable en su trabajo, pero como todo: en su justa medida.

No eres tan importante como crees, de hecho solo hay una persona para la que realmente lo eres: tu madre.

Todo lo demás suele ser postureo en la mayoría de los casos, nada más.

Aunque no lo creas hay maneras de salir de este círculo vicioso fabricado de apariencias y banalidades, aunque como casi todo en tu vida dependerá de ti mismo.

ego

Imagen Vía Pinterest

Ahí van una serie de recomendaciones por si quieres probar. Si te atreves comprobarás como tu vida cambia y que te sientes mejor que nunca.

 En el trabajo: deja de actuar como si trabajaras en la NASA, a no ser que realmente trabajes allí. Si no eres cardiólogo normalmente lo que haces nunca es tan urgente como crees. No utilices el trabajo para sentirte importante, da penica.

Siéntete bien ayudando a tus compañeros o siendo amable, pero no por el número de facturas que contabilizas, solo son facturas. Hasta un niño de siete años podría hacerlo si le enseñas.

 En las redes sociales: limita la exposición de tu vida y el tiempo que pasas en ellas. A nadie le interesa en realidad lo que comes o dónde has ido de viaje. Disfruta de los momentos y deja de hacer fotos. Hay mucha tristeza contenida en Facebook e Instagram, mucha más de la que imaginas, así que cuanto menos los utilices mejor.

La gente que te quiere suele tener tu teléfono, ¿no? Pues el que quiera algo que te llame.

 Fines de semana y actos sociales: prueba a decir que no de vez en cuando. Si lo haces a menudo verás que no pasa nada si tú no sales un fin de semana o si no acudes a una boda a la que no te apetece ir.

Los fines de semana son para descansar, cuidarse, disfrutar de la Naturaleza o de tus hobbies. No digo que te conviertas en un ermitaño pero sí que elijas bien lo que haces con tu tiempo libre.

Yo por desgracia tardé años en darme cuenta de que la Tierra no dejaba de girar si yo no salía un sábado, pero ahora que lo sé limito mucho mis salidas. El descanso es sagrado para mí y prefiero utilizar mi tiempo de forma productiva: a veces no hacer nada es lo mejor que se puede hacer.

Hay muchas cosas que puedes ir cambiando para mejorar y sobre todo para volver a ser dueño de tu tiempo y de tu vida. Yo por lo pronto he decido limitar mucho mis publicaciones en redes sociales, sobre todo las que tengan que ver con aspectos personales.

Y tú, ¿te atreves a probar?, ¿has hecho ya alguno de estos cambios?, ¿cómo te sientes después de hacerlos?

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15 thoughts on “El perejil de todas las salsas

  1. Pues la verdad es que no. Mis fines de semana hace mucho tiempo pasaron a formar parte de algo mucho más tranquilo. Con el blog al menos sí tengo algo más de movimiento en redes, pero mi cuenta personal de face, twitter etc da bastante pena. No me importa, tampoco me gusta comentar continuamente. En el trabajo me siento útil pero creo que imprescindible no hay nadie.
    Sin embargo me gusta tu post, el egocentrismo es algo que me supera.
    Besitos.

    1. ¡Buenas tardes Esther!

      Me alegro muchísimo de que no tengas estas actitudes, como comento en la entrada, solo son síntomas de problemas gordos con nuestro ego.

      Gracias por pasar por aquí y por dejarme tu opinión.

      Un beso.

  2. Hola Mónica,
    sobre la redes sociales yo la verdad que antes ponía más cosas personales pero ahora paso mucho más del tema. Además, hace poco me montaron un pollo por dos noticias que compartí, de periódicos, nada personal, pero hasta por eso puedes tener problemas.
    Nunca he buscado ser la prota de nada ni pienso que soy imprescindible. Lo que ocurre es que igual yo soy muy de “barricadas” y veo que la gente se mueve muy poco, entonces he dado la cara en algunas cosas que incluso me podían haber traído algún problema.
    Lo de ser el centro de atención porque sí no lo comparto, pero por lo que he vivido sí me parece que hace falta gente con madera de líder. Esas personas siempre van a llamar más la atención, aunque eso es otro tema.
    Abrazos 🙂

    1. Hola guapa, me alegra verte por aquí.

      Efectivamente hacen falta líderes, eso no lo niego, pero yo no hablo de eso. Yo me refiero a pretender ser el ombligo del mundo, creer que eres único y que sin ti no hay sarao que valga ni trabajo que esté bien hecho.

      Yo creo cada día más en que hay que hacer cosas, todas las que podamos, y si son buenas mejor aún; pero quizás no sea necesario contarlas ni siquiera sentirnos importantes por eso.

      Ser, en definitiva, más que hacer.

      Besos.

  3. Si que es verdad que la gente está como loca por mostrar dónde o con quién ha estado. A mi lo que me preocupa en realidad es que la generación de mis hijos se conviertan en narcisistas empedernidos con tanta foto, tanta red y tanta vida social.
    A mi es que nunca me ha gustado que todo el mundo sepa dónde estoy y que hago en cada momento… a lo mejor soy rara…
    Por cierto que me encanta tu blog y tus opiniones.
    Abrazos.

    1. ¡Hola Anna!

      El tema de los niños y adolescentes es muy peliagudo. Yo no tengo hijos pero a mi alrededor observo a los más pequeños enganchados todo el día al móvil o a las consolas y alucino.

      En cualquier caso, los niños suelen imitar lo que ven y cuando giras la cabeza sueles encontrar a un padre o una madre haciendo exactamente eso: mirar su teléfono.

      Las consecuencias de tanta superficialidad y tantas vidas carentes de objetivos se verán con el tiempo, como suele pasar con todo.

      Yo creo que hoy en día y tal y como está el patio, la invisibilidad en redes sociales es mejor que la sobre exposición. ¿Te imaginas tener una cita y que el maromo corra al baño del restaurante a mirar tu Facebook?

      Pues eso, ¡un poquito de misterio por favor!

      Gracias por tus palabras, estoy encantada de recibirte en mi casa.

      Abrazos.

  4. Hola Mónica!

    Acabo de leer el comentario y estoy de acuerdo contigo en que el misterio se está perdiendo. ¿Te acuerdas cuando llamábamos a los sitios y no a las personas? Y cuando tenías que dejar el recado por que quien buscabas no estaba, o te quedabas mirando el teléfono una hora esperando una llamada. Todo eso tenía su encanto, el cual se pierde por efecto de la inmediatez de nuestros días. Nos comunicamos más pero, ¿nos comunicamos mejor?.

    Muchos abrazos.

    1. ¿Qué te voy a decir del misterio en un mundo en que niñas y no tan niñas van enseñando las bragas por la calle?

      Yo me acuerdo sobre todo de cuando mi padre cogía el teléfono y era alguno de mis amigos, o mi novio de juventud el que llamaba, ¡madre mía!

      Y me acuerdo de quedar con mis amigas los fines de semana sin teléfono móvil…

      ¡Qué mayores somos!

      1. Si que lo somos si. Por cierto comunicarte que en mi blog he escrito una entrada con enlace a tu blog y al post del “el perejil de todas las salsas”, porque me venía muy bien como introducción a mi nueva entrada. te dejo el enlace por si quieres echarle un vistazo.
        Es un placer hablar contigo.

  5. Hola Mónica,
    hay tanta gente como la que comentas arriba … y es una pena que estén buscando constantemente la aprobación de los demás, bien por ego o por baja autoestima.
    A los “imprescindibles” les daba una colleja jaja ni que fueran a heredar la empresa.
    Los que son preocupantes son publican todo en las RRSS y están siempre on-line. En un escaparate constante que no interesa a los demás y que en un futuro puede pasarles incluso factura pej para buscar un trabajo.
    Muy buen post.
    Un abrazo

    1. ¡Muchas gracias guapetona!

      Yo entiendo que cada uno ha de vivir su vida cómo le dé la real gana, pero la gente que está tan presente en todos los sitios a la vez termina por cansar.

      Evidentemente este tipo de conductas evidencian personalidades débiles, que es precisamente lo contrario de lo que se ve.

      No hay más que seguir ciertos perfiles para ver enseguida lo que hay detrás, yo me estoy haciendo experta.

      Por eso cada vez lo tengo más claro: mejor real que perfecta.

      Un abrazo.

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