Jugando a ser adultos

Últimamente me he dado cuenta de algo que me tiene bastante preocupada.

Cuando era una niña recuerdo que para mí los adultos eran poco más o menos que el Oráculo de Matrix: pozos de infinita sabiduría que lo mismo te ayudaban con un problema de matemáticas que te preparaban un estupendo bocata de chorizo.

Estando con personas mayores uno tenía la completa certeza de que nada malo te podía suceder. Tus padres, tus tíos o tus maestros (que por cierto eran mayorciiiiísimos), tenían respuesta a todas tus preguntas y aparentaban una seguridad en sí mismos apabullante.

No sé en qué momento de mi vida me empecé a dar cuenta de que los mayores no eran tan infalibles, y que de hecho, alguna vez hasta se equivocaban.

Pero eso no es lo peor, ni lo que me inspira a escribir esta entrada.

Star bright, star light, first star I see tonight, I wish I may, I wish I might, have the wish I wish tonight.:

Lo que me ha llevado hasta aquí es haberme dado cuenta de que en mi caso, bastante pasados los cuarenta, sigo sin saber muchas cosas, y lo que es peor, la apariencia de seguridad que me rodea es solo eso, apariencia.

Quiero decir con esto que quizás haya personas por ahí absolutamente seguras de sí mismas, con ideas firmes, objetivos claros, sin atisbo de dudas… Super humanos que son dueños totales de sus vidas y que no tienen ningún tipo de miedo a nada

Es posible.

Yo me quedo literalmente muerta cuando hablo con personas que lo tienen todo tan claro, lo qué quieren hacer con su vida, los hijos que van a tener, dónde se van a ir a vivir cuando se jubilen y a mí hasta me cuesta decidir qué jersey me pongo cada mañana. Está claro que algo estoy haciendo mal.

O a lo mejor no.

A lo mejor a todas esas personas a las que vemos hablar en un mitín, en una tertulia, dando una conferencia o dirigiendo una gran compañía, les pasa un poco como a mí.

Quizás en determinados momentos de su vida tienen miedo o tienen dudas y vuelven a sentirse como cuando eran niños. A lo mejor bajo esa máscara de seguridad se esconde precisamente todo lo contrario de lo que vemos.

Es decir, siendo como es la realidad algo tan cambiante, el hecho de fijarnos claramente y punto por punto cómo han de ser las cosas no deja de ser un mecanismo de autoengaño que nos sirve para darnos la seguridad que necesitamos.

¿No os parece que en realidad todos somos niños jugando a ser adultos?, ¿ninguno de vosotros ha tenido a veces la necesidad de que otro ser humano simplemente te abrace y te diga como cuando eras pequeño: “no te preocupes, todo va a salir bien, no pasa nada?”

Pero si no es así, si sois adultos de primera clase y no como yo, que en el fondo sigo pensando que soy un fraude, ¿me podéis decir que se siente? No me gustaría morirme sin saberlo.

Imagen Vía Pinterest, añadida desde topit.me

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6 thoughts on “Jugando a ser adultos

  1. Buenas, yo creo, que cuando te conviertes en adulto, te das cuenta de que el fraude, no somos nosotros, eran ellos, a los que considerabamos perfectos. Si analizas la vida te das cuenta que son etapas y todos pasamos por las mismas, de una manera u otra.
    Volviendo al tema del fraude, yo pienso que es cuestión de educación o cultura, el aparentar, el tapar. Cuando erámos pequeños, nuestros padres no discutian delante de nosotros, eramos ajenos a los problemas, todo iba bien o no tan mal y en realidad vivian como ahora nosotros, con la preocupación de pagar la hipoteca o el alquiler, preocupandose de que a sus hijos no les falte de nada, sobre todo en su futuro, los cambios politicos, … los miedos.
    Ese es realmente el problema, debería ser de otra manera, ya desde pequeños deberíamos aprender que los problemas existen, se afrontan y se superan o no, que se discute por que no se está de acuerdo y no pasa nada, no hay drama, que los mayores tambien se equivocan y es de sabios rectificar, educándote en la realidad, cuando eres adulto ya sabes serlo.

    1. ¡Qué comentario tan bonito nos acabas de regalar Juani!

      Y cuánta razón tienes. Nuestros padres vivían como nosotros, atenazados por el miedo y simulando tenerlo todo controlado.

      Por desgracia y por lo que observo a mi alrededor hoy la cosa es peor aún. Los niños viven en una burbuja de irrealidad que imagino que a la larga les traerá muchos más problemas que soluciones.

      Pero imagino que todos los adultos actuamos así, aparentando una falsa seguridad en nosotros mismos que nos permite vivir de la forma a la que nos han enseñado a relacionarnos con los demás y con nosotros mismos: con la máscara siempre puesta.

      Un abrazo!!!!

  2. Como diría Murphy: Los problemas ni se crean ni se destruyen, solo se transforman o se camuflan.

    Desde que cambié el reloj por la brújula, las cosas me parecen menos complicadas.

    Por supuesto que apenas tengo soluciones, pero sé a dónde quiero ir: a mí mismo. Y para ese viaje, no me hacen falta muchas alforjas.

    1. ¡Qué chulo Jerby!

      Efectivamente los problemas solo se transforman o se esconden bajo la alfombra.

      Por favor cuando llegues al final de tu viaje, indícame el camino, a mí también me gustaría llegar al mismo sitio algún día.
      ¡¡¡¡Besos estrepitosamente fuertes!!!

  3. Yo no se como lo haces Mónica pero cada vez que leo tu blog me habres una brecha más en mi misma,creo que en la sociedad que vivimos vamos todo el dia con nuestra mascara tanto si es para aparentar como si es para ser un fraude total,yo echo de menos a esas personas mayores que tenian paz y tranquiliadad en los ojos cuándo te miraban.Claro si te paras a observar lo que tienes a tu alrdedor,ahora las personas tanto mayores como jovenes,o tienen una tristeza en los ojos enorme o no estan tranquilos,por que viven llenos de preocupaciones.

    1. Ay churri, que yo quiero abrir heridas. Yo solo pretendo que vosotros, que sois mi blog, reflexionéis sobre cosas que al final resulta que nos pasan todos.

      La gente anciana (supongo que te refieres a ellos cuando dices mayores), atesoran dentro tantas cosas que es una pena que no los tengamos más en cuenta para todo.

      ¡Un abrazo guapísima!

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