La chica del parque

Hay una chica en el parque. Llegó hace unos diez días cargada con un saco de dormir y bolsas del supermercado. Tiene el pelo blanco, aunque parece muy joven. Se la ve delgada y seria. Por las noches duerme en el cajero de la esquina, lo sé porque la he visto; y cuando el calor aprieta, se refugia bajo los pinos del parque.

Mi perro llevaba varios días ladrándole, que es lo que siempre hace cuando ve a alguien que se sale de sus esquemas de normalidad (hasta los perros tienen prejuicios, me temo).

 

Bruce Davidson’s photograph of an unknown girl and her kitten (1962) Photo: © Bruce Davidson / Magnum Photos

 

Hace unos días me acerqué a ella y le pregunté si necesitaba algo. En mi interior pensaba que alguien que está viviendo así quizás añore el calor humano o eche de menos poder darse una ducha.

Levantó la cabeza y con una mirada entre cansada y triste me preguntó: “¿Sabes si hay trabajo por aquí?”

Me contó que viene del norte y que ha sido comercial durante muchos años; le expliqué cómo está el tema laboral aquí (hecho una mierda como en casi todas partes). Me volvió a mirar triste y me sentí igual de cansada que ella. La vida a veces se pone chunga.

Hace dos días que Tao no le ladra y ayer se sentó delante de ella y le puso ojitos para que compartiera con él su jamón York.

Cuando se trata de comer todos somos iguales.

Imagen Vía Pinterest

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Pin on Pinterest0Share on LinkedIn0Email this to someone

8 thoughts on “La chica del parque

  1. ¡Qué precioso relato Mónica! y ¡qué realidad más dura!
    Es cierto que hasta los perros tienen prejuicios, seguramente, pero cómo no los van a tener pareciéndose tanto a los seres humanos…

    Un abrazo

    1. Muchas gracias, guapetona.
      Una vez vi un reportaje en la tele donde los indigentes decían que lo que peor llevaban era ser invisibles para los demás, por eso yo he decidido ayudar a esta chica en lo que pueda. Espero que la haga sentirse mejor.

      Besos

    1. La verdad es que ni siquiera me he preguntado por esas razones pero imagino que detrás de cada persona en esa situación debe haber historias bastante duras.

  2. Tú los has dicho, la vida a veces (muchas veces) se pone chunga. Para mujeres sin techo la cosa es aún más dura porque son víctimas de cualquier tipo de acoso. Detrás de muchas estas personas en la calle hay un drama.
    Es interesante la reacción de tu perro que ha dejado de ladrarle cuando ha visto que tú te acercaste a la chica.

    1. Mi perro muestra a veces unos comportamientos que parecen muy humanos. Yo creo que el miedo al otro, al que es diferente es uno de ellos.

      ¡Gracias por pasarte por aquí!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *