La dicha

He soñado que viajaba en una furgoneta, recorría toda Europa y me bañaba en sus ríos. Tú me ponías flores en el pelo y me cantabas canciones al oído. No he visto tu cara pero sé que estás ahí, en algún sitio de los meses y los días que me quedan por vivir.

Nos reíamos a carcajadas, el sol me daba en la cara y atravesábamos corriendo campos llenos de margaritas. Sé que la felicidad me espera en los kilómetros que me quedan por recorrer, en los minutos, en las horas; en todos los atardeceres silenciosos con una copa de vino.

Gerhard Nesvadba "Field of Daisies" http://www.artshopnc.com/component/content/article/318.html:

He sentido la alegría de vivir, la inmensa felicidad de contemplar la maravilla del mundo sin juicios y con calma. Todo lo que me rodeaba era perfecto tal y como era. Había risas y espaguetis. También había un pueblo pequeño y una verbena. Las luces y los farolillos se movían con la brisa, bailábamos con gente que hablaba en otro idioma, un idioma que era igual que el tuyo y el mío.

El idioma de la dicha de compartir la luz que todos llevamos dentro.

 

Imagen Vía Pinterest

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4 thoughts on “La dicha

  1. qué bonito y qué real… no hace falta vivirlo físicamente, el pensarlo, recrearlo e imaginarlo es más real y dichoso aún…
    gracias

    1. ¿Sabes, Conchi?

      Hay lugares en los que nunca has estado pero a los que sabes que vas a ir algún día. Eso me pasa a mí muchas veces y por eso creo que soñé con este sitio. Son las flores, el sol, el agua de los ríos y las personas sencillas las que nos están esperando a todos.

      ¡Un abrazo, guapetona!

  2. Cómo me gusta leerte…Contagias la magia de lo sencillo que se esconde detrás de cada una de tus palabras. Viniste para iluminar y yo no me lo quiero perder! UN ABRAZO MÓNICA

    1. ¡Qué rebonica eres, Tania!

      Siempre he creído en la alegría que traen las cosas sencillas, quien no sabe disfrutar de ellas no sabe disfrutar de nada.

      Hace unos días alguien me dijo: ¿qué te pasa últimanente que brillas?
      Somos luz, Tania. Tú también, por eso estás en mi vida.

      ¡Un abrazo fuerte-fuerte!

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