Anna Karenina.

¡Oh  my God!, Literatura rusa,  Anna  Karenina, un libro archiconocido  y  más que analizado por la crítica. Pues sí,  la obra del genial Tolstoi ha sido seleccionada para guardarse en la biblioteca mínima por varios motivos:

-Porque  esta maravillosa novela tiene el  problema de haber sido llevada al cine (con mejor o peor resultado), tantas veces que a todo el mundo “le suena” la historia y por ese motivo nadie la lee. Si sois de los que aún no la habéis visto aquí tenéis su última adaptación cinematográfica: Anna Karenina.

-Porque la literatura rusa  es muy aclamada pero poco leída, y especialmente en nuestro país porque nos resulta difícil. Hay que retener muchos nombres  y sobre todo, muchos diminutivos;  hay  que ponerse en situación y el contexto histórico no nos resulta demasiado cercano.

-Por que este comienzo: Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”, es uno de los más  geniales de la Historia de la  literatura universal.

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Por qué debo leer  Anna Karenina

Si las razones anteriores no resultan un reto para ti o no han estimulado tu curiosidad, puedo darte algunas más:

-La  historia:  Anna Karenina está casada con  un alto funcionario del Gobierno ruso  y disfruta de  una vida acomodada dentro de la alta sociedad de San Petersburgo. El encuentro casual con el conde Vrosky, un oficial del ejército, será el comienzo de un romance que pondrá literalmente patas arriba la vida de Anna y la de su entorno.  Embarazada de su amante  y después de hacerse público su  affair,  el marido de Anna  la repudiará, aunque se negará a concederle el divorcio.

El escándalo provoca que nuestra protagonista abandone el domicilio conyugal  y comience una nueva vida con Vronsky.  Pronto será consciente del rechazo de  la aristocracia que la condena al ostracismo y deja de admitirla en los mismos círculos que antes  frecuentaba y,  al mismo tiempo, irá  volviéndose más y más celosa y  posesiva,  al comprobar que  el  conde Vrosky  puede seguir haciendo  vida social  con total normalidad.  Convencida de que este la está traicionando y de que se va a casar con otra, Anna decide quitarse la vida arrojándose a las  vías   del tren.

El retrato de una  época  y una sociedad:  aunque la historia amorosa de la protagonista sea el eje principal de la trama, no hemos de olvidar que este  libro es mucho más que eso. Tolstoi recrea los últimos años del crepúsculo de los zares,  y la vida tanto en las grandes urbes como en  el campo; reflexiona a través de sus personajes sobre cuestiones morales, éticas,  políticas y religiosas

Resumiendo: Anna Karenina  no es un libro fácil de leer, a menudo tendrás que parar la lectura para comprender las reflexiones de los  personajes  y habrá otros momentos en los que te  sientas cansado e incluso pienses en dejarlo, pero te aseguro que el  esfuerzo valdrá la pena y cuando llegues al final te darás cuenta de por qué  tenías que leerlo.

-El  autor:  León Tolstoi llegó a convertirse en vida en una  figura mítica.  Hijo de  condes, tenía cincuenta años cuando escribió  Anna Karenina,  a lo largo de su vida fue evolucionando desde una posición social acomodada hasta otras fuertemente contestatarias.  Pacifista, vegetariano, contrario a la propiedad privada, partidario de la no violencia y la resistencia pasiva. En los últimos  años de su vida, desde primeras horas de la mañana  una multitud se reunía  frente a su casa esperando de  él un consejo, una ayuda económica, una foto…

People - Leo Tolstoy, Black and White

Vía  Pinterest

Para conocer un poco mejor su pensamiento os recomiendo la lectura del libro Conversaciones y entrevistas. Encuentros en Yásnia  Poliana. Edición de Jorge Bustamante. Fórcola. Madrid, 2012. Y os enlazo una de ellas publicada en su  momento en el  diario  ABC, en la que Tolstoi explica lo que es para él la felicidad.

Barbas y modelos de masculinidad.

La imagen de Tolstoi que veis en la entrada de hoy así como esta frase de Anna en  el libro:  -He oído decir que las mujeres aman  a los hombres hasta por sus vicios -empezó de repente-, pero yo odio a mi marido por su bondad”. ( Capítulo XXI). 

Me  hicieron plantearme las siguientes preguntas (conste  que tengo una típica mente mono saltarín  y quizás por ese motivo unas cosas me llevan a otras con las que aparentemente no tienen nada que ver):

•Se supone  que las mujeres necesitamos un compañero que nos entienda, que nos apoye, que nos escuche, que tenga un lado femenino (yo para esto prefiero a una amiga, porque tengo claro que un hombre te puede querer pero, entenderte, lo que se dice entenderte…). En  base a estas premisas y a este modelo de hombre actual, nos hemos pasado años  viendo fotos de señores que tienen menos pelos en las piernas que nosotras y que además son ultra comprensivos, saben planchar y dan biberones.

•Pero… Resulta que hace dos años una trilogía erótica que no citaré, se convierte en best seller presentando la imagen de una mujer a la que le encanta que la aten, la azoten,  le tapen los ojos;  que se la trinquen duro, vamos. Al mismo tiempo (tenga relación o no), nuestros chicos comienzan a reivindicar su masculinidad dejándose unas barbas nada que ver con la de Tolstoi, súper cuidadas y estilosas, se llenan de tatuajes y aparecen en portadas de revistas con peinados típicos de los años cuarenta.

•¿En qué quedamos entonces?, ¿qué queremos las mujeres en realidad?, ¿Anna dice que odia a su marido  por su bondad?,  ¿y nosotras las mujeres tan modernas del siglo XXI,  queremos  un confidente o un malo- malote?

Me gustaría mucho  conocer vuestra opinión,  y estoy segura de  que a los hombres también,  más que nada porque los tenemos un pelín confundidos, me temo.

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2 thoughts on “Anna Karenina.

  1. Hola Mónica, yo como hombre te diré que salvo tópicos típicos, los hombres y mujeres tenemos ciertas dicotomías respecto a la pareja perfecta, a lo que queremos, a lo que nos gusta…etc., ante todo, creo que ambos géneros queremos esa comprensión y esa bondad, a la que aludes y al mismo tiempo, queremos la parte más oscura de la que estamos hechos, al blando/a y al duro/a , pro siempre dentro de unos limites, ni grasiento, ni light, un poco de bondad y otro de perversidad, a todos nos gusta la ternura, pero también tener subidones de adrenalina, pues eso, la dualidad de nuestro cerebro , nos invita permanentemente a multitud de indefiniciones, hasta en nuestros estereotipos sexuales, fetiches, morbosidades e incluso, modos de vida.
    Seguiremos confundidos……. por siempre jamas.

    1. ¡Buenas tardes Ramón!
      Leyendo tu comentario se me ha ocurrido que todos, hombres y mujeres, queremos con nuestra mente racional un compañero de viaje con ciertas cualidades morales. Ahora bien, cuando estas están desequilibradas tanto por exceso como por defecto, la cosa no acaba bien seguro. Pero, y esa era mi duda, a veces con nuestro cerebro reptiliano (el menos racional de todos), parece ser que nos gusta explorar nuestra parte más “animal”. Porque si no, no me explico como millones de mujeres en todo el mundo caen rendidas ante libros en los que la protagonista es sometida sexualmente (conste que no hay violencia y a ella le mola). Y más aún, me gustaría saber que pasaría si estas mujeres se vieran en esa situación en su vida real, ¿les gustaría?, ¿eso es lo que quieren en realidad?, o se trata de algún tipo de insatisfacción más profunda. Quiero decir, ¿no será que las mujeres necesitamos a veces que los hombres hagan de “hombres”?

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