Marina la Divina

Marina es muy divina. Sale a la calle sin paraguas cuando llueve y suele llevar un zapato de cada color. Marina siempre da las gracias cuando se sube al autobús y le ceden el asiento. Marina tiene muchos años y se pinta los labios de rojo, no le gustan los niños pero vive rodeada de gatos.

Marina está ya a vuelta de todo. No escucha conversaciones intrascendentes ni finge interés cuando le hablan de otras personas. Marina no toma pastillas, lidia con el colesterol a pelo, sin ayudas farmacológicas. Es una viejita rebelde y contestona.

Viejita pero con estilo:

Marina no va al bingo de la Asociación de vecinos, no hace ganchillo y no sabe hacer pasteles. Tiene muy pocos amigos y rehuye las reuniones familiares. A Marina le gusta el fútbol y se ha dado de alta en Movistar Fusión solo para ver los partidos de su Atlético.
Marina cojea levemente pero no usa bastón por pura coquetería. No revela su edad a nadie, ni siquiera al médico las pocas veces que va a visitarlo. No le gusta dar detalles de su vida pero quienes la conocen adivinan que ha tenido que ser muy intensa, como ella.

Ha pasado un tiempo un poco mustia porque perdió a uno de sus gatitos una noche en que se olvidó de cerrar la puerta; desde ese momento, se pone una alarma para hacerlo a las diez de la noche todos los días.

Marina tiene Facebook y wassap, maneja las nuevas tecnologías como una jovencita. Escribe cartas de amor a Pérez Reverte y las envía firmándolas con un “Te adoro, moreno”.

Sabe que le queda poco tiempo en este mundo pero es rabiosamente feliz. Lee todos los días, hace solitarios, toma café con sus amigas y se pone películas antiguas en el DVD. Marina ha lidiado con todas y cada una de las dificultades que la vida le ha puesto por delante. Es una superviviente.

Si la encuentras en el supermercado no le cedas el turno en la cola, no te ofrezcas a llevarle las bolsas ni la mires con condescendencia. Te aseguro que es más fuerte que tú.

Imagen Vía Pinterest

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4 thoughts on “Marina la Divina

  1. Hola Mónica,
    esta mujer se parece un poco a una que había en el sitio donde voy en verano. Físicamente parecía un poco excéntrica pero en la forma de ser no, era una persona como cualquier otra. Sí que comentaban que siempre ganaba el concurso de disfraces para el carnaval, así que olé por su creatividad.
    Un abrazo 🙂

    1. A mí me encanta la gente rara, el disfraz de la normalidad y lo políticamente correcto me aburre a morir. Así que como tú dices: “un olé por las mujeres y los hombres excéntricos”, y si son mayores, más.

      ¡Un abrazo, guapa!

    1. Ya te digo. Parece que la vejez no existe a juzgar por los anuncios de la tele, pero en la sociedad actual vamos varias décadas siendo viejos así que pensar en cómo nos gustaría que fueran esos años es algo lógico y necesario.

      ¡Un abrazo!

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