Paradojas del mundo moderno

Una paradoja es, simplificando, una contradicción entre dos términos. Hoy me gustaría hablar de una  de la que no somos a  veces demasiado  conscientes:

Entras en  la pastelería  porque has sentido una bajada repentina de azúcar  y darías tu vida por algo dulce. En el mostrador solo  quedan tres  pasteles:  una bomba de nata, una milhoja de merengue y un suizo de crema. Te decides por la bomba, has tardado treinta segundos . Sales a la calle y devoras tu pastel. Te sientes feliz, en el paraíso.

La misma situación  pero en una  pastelería ultramegacool.  Llegas a al mostrador y te encuentras con unas cincuenta clase de pasteles: suspiros de mango,  cuadraditos de frutas del bosque,  yemas de  piña y canela,   tortas de  frutas de la pasión… Primer problema.

Te  quedas paralizado,  tardas cinco minutos en decidir lo que  quieres. Sales a la calle y …Oh, segundo problema . El  dobladito de crema de albaricoque que has decidido llevarte está bueno,  pero no es para tanto, ¿quizás un suspiro de mango  hubiera sido una mejor elección ?, te preguntas mientras vas comiéndote un pastel que de repente  parece  que ya no está tan rico.

Esta situación u otras similares se nos presentan a todos muy a  menudo  y son  la consecuencia de vivir en sociedades desarrolladas,  en las cuales la industria pone a nuestra disposición tal cantidad de opciones posibles que el resultado de esta libertad de elección  lejos de hacernos más felices  nos  provoca justo el resultado contrario. De hecho normalmente terminamos decepcionados con nuestra elección.

A este proceso se le denomina Paradoja de la elección y el psicólogo y profesor Barry Schwartz lo describió en su libro The paradox of choice (2004).

¿No te lo crees?

¿Cómo va a ser malo tener libertad para elegir?

Haz la prueba.  Ve a comprar unos vaqueros. Entrarás en la tienda con la  firme decisión de encontrar  los vaqueros  perfectos,  después de todo   hay  como treinta clases diferentes, muy mal se te tiene que dar para que no los encuentres:  Slim, superslim, ripped, boyfriends Mom jeans,  baggy pants, curve, bootcut… Y esta temporada hasta de campana (sí, yo también tiemblo solo de  pensarlo).

Con esa variedad es materialmente imposible que no encuentres unos que te queden  como un guante. Pero la  realidad es  que vuelves a casa después de recorrer todas las  tiendas de la ciudad y perder toda una tarde, después de probarte unos veinte pantalones te has decidido por unos de corte recto y azul oscuro,  una elección clásica  pero siempre acertada, ¿o no?

Te los vuelves a probar en casa. Te miras al espejo y te  aplastan el culo,  a lo mejor tenías que haber elegido los pitillos mostaza…

SIMPLIFICA

Imagen  Via  Pinterest

Solucionando el problema

• Simplifica:  no necesitas veinte vaqueros (al final te pones solo tres),  no  te hacen falta seis tipos de mermeladas abiertas en el frigorífico,  no necesitas  una tele de 42″  con la última tecnología para verla durante la media hora que tardas en  dormirte después de estar todo el día fuera de casa.

Haz este ejercicio: revisa tu armario, ¿qué ropa te pones de toda la que tienes?, ¿cuántos bolsos , zapatos, chaquetas utilizas de forma habitual?  o  mejor,  ve a una tienda de telefonía e intenta comprar un móvil que sirva solo para llamar  y recibir llamadas con la escusa de que es para un anciano.

Rebaja tus expectativas:  ni  un vaquero, ni un bolso, ni  un  aparato  electrónico te van a transportar a cimas de  felicidad. Son solo cosas, nada más, no pueden darte más de lo que son. Si vas a gastar dinero mejor inviértelo en experiencias: un  buen libro, un viaje, un curso de cocina, un café con un amigo.

Asume el costo de oportunidad: cualquier elección que hagas supondrá también una renuncia. Si decides ver una película no puedes leer un libro al mismo tiempo,  si trabajas doce  horas al día no tendrás tiempo para ver a tus amigos,   pero si no trabajas no podrás comprarte tantos vaqueros.

•  No te culpes:  sean cuales sean tus elecciones  (trabajar o criar a tus hijos, casarte o no,  ir a la universidad o abandonar los estudios, comprar o alquilar, vaqueros rectos o pitillo),  y sus resultados; no te castigues. Hiciste lo que tenías que hacer, lo que convenía en ese momento, nada más.

Prueba  a  hacer tu vida un poco más fácil, verás como  te sientes mejor.

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¡Feliz fin de semana a todos!

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6 thoughts on “Paradojas del mundo moderno

  1. La verdad es que es asi Monica, vivimos en una sociedad con tanta comodidad, tanta variedad, tanta, tanta…., que en la mayoria de casos nos complica la vida en vez de facilitarla.
    Me asombra ver con que facilidad describes las cosas cotidianas, hasta dar la impresion de que las estas viviendo en primera persona.
    Muchas gracias, un saludo

    1. Gracias José María.

      El problema de las posibilidades infinitas es que la decepción está prácticamente asegurada.

      Elijas lo que elijas, ¿quién te asegura que no te has equivocado?

      Una buena forma de no desilusionarnos es no poner demasiadas expectativas sobre todo en las “cosas”.

      Un abrazo y gracias por tu comentario, te aseguro que si parece que lo he vivido es porque lo he vivido.

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