Santa paciencia y Ley de Murphy

No tener paciencia es algo bastante común, no poseer esta virtud y que además las cosas se suelan complicar es matemático.

Ejemplo práctico. Estás en el supermercado a las dos menos diez de la tarde, has entrado a comprar tres cosas que te hacían mucha falta y has acabado cogiendo treinta y tres.

Con la cesta hasta arriba (no cogiste carro, para qué si solo eran tres cosas), la barra de pan debajo del brazo, el otro brazo sujetando dos botellas de leche y la bolsa de magdalenas enganchada a los dientes, te colocas en la cola de la caja donde solo hay dos personas. ¡Error!

Se han dado todas las circunstancias posibles para que la cosa se enmarrone: la hora qué es, las prisas, la elección de la cola con menos gente…

Te aseguro que los planetas se van a alinear en tu contra y así, mientras ves como en la fila de al lado, donde había como unas cien personas, la cosa parece ir bastante rápida; en tu lado se ha producido una catástrofe o varias.

Se ha acabado el papel de la cinta registradora, es el primer día del cajero y tiene a un compañero al lado que le está enseñando (me ha pasado), el lector tiene problemas con los códigos de barras, se acaba el cambio, un cliente quiere que le quiten un producto de la cuenta porque el precio no coincide con el que tenía en la oferta, y así hasta el infinito.

Mientras todo esto sucede a tu alrededor, tú te vas poniendo cada vez más nervioso, oleadas de indignación empiezan a sacudirte por dentro y el corazón se te acelera, cuánto más agitado estás más lenta parece ir la cosa.

Finalmente, con los brazos dormidos y a punto de un colapso, consigues pagar tu comprar y salir del super cuarenta y cinco minutos más tarde de lo previsto.

paciencia

Si esta situación y otras similares se presentan demasiado a menudo en tu vida entonces te puedo asegurar que tienes un problema con tu paciencia. O mejor dicho, con la falta de ella.

Las fuerzas telúricas que nos rodean y que no vemos son,  digámoslo así, muy cabroncetas y suelen colocarnos una y otra vez ante la misma situación para que aprendamos algo. Cuanto antes extraigamos la lección de lo que nos pasa, antes dejará de ocurrirnos.

Así que ya lo sabes, aprende a cultivar la paciencia. Es muy necesaria y muy escasa en los tiempos que corren y está claro que algunas personas y situaciones no lo ponen nada fácil; pero, si en lugar de perder los nervios comienzas a controlarlos un poco, te darás cuenta de que en ese momento eres tú el que maneja la situación y no al revés.

Poco se puede hacer cuando se está metido de lleno en un atasco, o el médico lleva un retraso de una hora o no se encuentra aparcamiento en medio minuto.

La situación es la que es, no es buena ni mala, es como es. Tiene poco sentido por no decir ninguno que comiences a coger presión como si fueras una olla.
Es más práctico que utilices estos momentos para conocerte un poco mejor y aprender a controlar tus emociones. ¿Cómo te sientes en esos momentos?, ¿qué se te pasa por la cabeza?

Lo más sencillo y rápido para manejar este tipo de situaciones es abstraerte un poco de lo que te rodea y respirar de forma consciente, algo que normalmente no solemos hacer. Si dejas de quejarte interiormente y de luchar contra lo que está pasando, lo cual es absurdo porque como hemos dicho antes, tú no lo puedes cambiar; y comienzas a respirar por la nariz lentamente, hinchando el abdomen al inspirar y vaciándolo completamente al expirar, verás como vuelves rápidamente al cuerpo y desaparece tu malestar.

En cualquier momento de tu vida en la que quieras recuperar el control sobre ti mismo, lo más fácil es volver a la respiración. Prestar atención consciente a este proceso que es el primero que hiciste al llegar al mundo y el último que harás al despedirte, ¿no te parece que es algo importante?

Espero que esta entrada os sea útil para manejar mejor situaciones en las que os alteráis fácilmente, y también me encantaría como siempre, que me contéis qué tipo de cosas os hacen perder la paciencia fácilmente. ¿Os animáis?

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12 thoughts on “Santa paciencia y Ley de Murphy

  1. Hola Mónica
    Primera vez que visito tu blog y me parece de lo más fresco, simpático y sugerente.
    No sé si estabas el sábado pasado en el super de mi barrio, pero parece que me hayas visto, je, je. Creo que eso es algo que a todos nos ha pasado. A mí, particularmente, me pone de los nervios llegar a los torniquetes del metro (vivo en Madrid) en hora punto y cuanto el tren está llegando a la estación. Al que está delante de ti siempre se le cae el billete al suelo y encima te obsequia con una panorámica de su trasero.
    Bueno, tienes mucha razón, yo incluso me pongo en la cola más larga. Así puedo comprobar cómo la que tenía sólo dos personas ha terminado, el cajero pide que la gente de otras colas pasen por orden a la que queda vacía y todo el mundo que está detrás de mí ya se ha colocado en ella y se ha largado mientras yo me quedo detrás del que no está de acuerdo con la cuenta, jua, jua.
    Lo mejor es reírse del mundo antes de que el mundo se ría de ti, como creo que dijo alguien.
    Enhorabuena por tu bloj y un saludo

    1. Isidoro gracias por tu comentario.
      Yo no estaba en el súper de tu barrio, pero lo que cuentas me ha hecho reír, ¡me ha pasado tantas veces!

      Lo cierto es que esta vida de locos que llevamos nos recuerda de muchas maneras que estamos muy desconectados de nosotros mismos, y yo creo que por eso en muchas ocasiones nos sitúa ante situaciones que nos hacen perder los nervios.

      Un abrazo y ya sabes, estás en tu casa.

  2. Hola Mónica;
    YA estoy de vuelta de las vacaciones.
    Necesito un poco de esa paciencia, porque cuando se alinean los astros con Murphy… el resultado es una bomba de relojería, y como las desgracias nunca vienen sola… A mí me pasa mucho de esto, y me altero (mucho)
    Besos.

    1. ¡Hola Esther!

      Lo bueno se acaba pronto, ¿verdad? La que está ahora de vacaciones soy yo, así que me he prometido tomarme la vida con calma por lo menos esta semana. Respecto a lo que me dices ya sabes: respira y vísteme despacio, no falla.

      Un besazo y feliz regreso.

    1. Se trata de generar paciencia precisamente para que el que no está vuelva lo antes posible. Si no lo haces tardará la misma vida en regresar, y si no me crees haz la prueba.

      Genial tenerte por aquí y gracias por tus palabras.

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