¡Si me queréis, irse!

Antes de nada he de decir que evidentemente el título de esta entrada es un homenaje a la figura mítica que pronunció esta frase,  la genia entre las genias: Lola Flores.

Ahora vamos al  lío.

Hay ocasiones en la vida en las que uno necesita imperiosamente la compañía de otros animales de dos patas: después de una pelea con tu jefe, para ver un partido de fútbol, en una manifestación o en un concierto de Madonna.

Hay otros momentos en los que lo que se necesita es justamente lo contrario, soledad. Pero no una soledad cualquiera sino una soledad total, absoluta, solitaria y solanera.

¿Cuándo?, os preguntaréis vosotros, ¡con lo bien que está rodeado de congéneres!

Pues en mi caso concreto hay dos momentos sobre todo en los que necesito estar sola: cuando estudio y cuando escribo (cuando voy al baño también, claro). Son tres entonces.

examenes

Dadas las fechas en las que nos encontramos hoy me toca hablar de la primera de las situaciones: época de exámenes.

Llevo seis semanas encerrada en mi casa. No se trata de una metáfora es una realidad. Los primeros días no lo llevé del todo mal, establecí un rígido programa de estudio, un horario inflexible y una agenda clara como el agua.
El primer mes no pasó nada. Salvo algunos ataques de hambre selectiva (eso que todos sabemos que no es hambre porque consiste básicamente en comerse un bote de Nutella a cucharadas), y algún que otro cambio repentino de humor la cosa parecía estar controlada.

Pero, en estos últimos diez días me he adentrado en lo que podríamos denominar un pozo de amarga desesperación.

Por qué, os preguntaréis todos. Bueno, pues por varios motivos que digamos empezaron como una bola de nieve y tienen toda la pinta de ir a acabar en alud.

En estas dos últimas semanas muchas personas han decidido invitarme a fiestas, obras de teatro, cumpleaños, presentaciones de libros…
Además recibo incesantes llamadas de amigas para tomar algo, cuando digo algo me refiero a algo con alcohol. En mi caso y estando encerrada como estoy, nunca es solo “un algo” y  las consecuencias suelen  ser terribles al día siguiente.

He vivido todos estos acontecimientos juntos: elecciones autonómicas, el festival de Eurovisión, semifinales de la Champion, final de la Liga.

¡¡Han venido para instalarme el ADSL nuevo  DOS veces en tres días!!

Mis compañeras del curso de Blogging de Jackie Rueda, han comenzado un proyecto precioso en el que apenas tengo tiempo de participar.  Me siento  frustrada.

Tengo el teléfono en silencio todo el día porque todo el mundo tiene muchas ganas de hablar últimamente y durante horas y horas. De los grupos de wassap ni me acuerdo, solo estoy en dos y están silenciados por un año.

A ver, necesito estar sola, aislada, en silencio.  No puedo participar en retos, conversaciones de Facebook, cursos, iniciativas solidarias ni deportivas…Por no poder no puedo ni limarme las uñas.

En unos días todo esto habrá terminado, me examinaré y digamos que volverá a salir el sol. Podré teñirme algo que ya no se puede decir con propiedad que sean raíces. Tendré tiempo para depilarme, leer, tomarme un café tranquila en una terraza, conversar con mi gente, ver la tele…Tocarme las narices, vaya.

diez días y ¡¡libre!! (2)

Pero mientras ese día no llega la situación es la que es y hay que asumirla. Así que os pido por favor que si tenéis cerca a alguien que esté viviendo lo mismo que yo intentéis ser comprensivos.

Estas semanas son muy complicadas, nuestra escasa fuerza de voluntad se ve muy mermada cuando nos ofrecéis planes tentadores (cuando se está estudiando todo es tentador menos estudiar).

No os importe dejarnos solos, no llamarnos o no vernos. Haced ese pequeño sacrificio y no os preocupéis que todo pasa, los exámenes también.

Así que ya sabéis “Si nos queréis, idos”

• Tengo un montón de proyectos que tienen  que ver con el blog. Os pido un pelín de paciencia hasta que pase el huracán, ahora mismo mis esfuerzos han de centrarse en otra cosa .

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