Un cuento corto

-¡Quiero peras!
-Soy un olmo.
-Ya, pero yo quiero peras.
-Y de verdad que te entiendo y lamento no poder ayudarte pero te lo repito una vez más: soy un olmo.

 

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES: OLMO COMÚN. Ulmus minor. Especie autóctona europea...:

 

Y así nos pasamos la vida, intentado que olmos den peras; intentando que quien no está a la altura de tu vida se ponga un poquito a tu nivel. Solo un poco y aunque sea una vez.

Te contaré un secreto: no funciona. Los olmos no dan peras. Si quieres peras tendrás que buscar un peral o mejor aún, plantar uno tú mismo. Tardará en dar frutos pero al final lo hará, seguro.

El cuento que te he contado es corto, la enseñanza es profunda y debes empezar a aplicarla lo antes posible si quieres vivir una vida plena. Con demasiada frecuencia rebajamos nuestras expectativas y nos mantenemos al lado de personas y situaciones que no nos convencen. Tenemos la sensación constante de tener una piedra en el zapato, sabemos en nuestro interior que estamos perdiendo el tiempo, malgastando nuestra energía en cosas que no valen la pena. Al final casi nos acostumbramos al dolorcito en el pie, a veces ni siquiera lo sentimos. pero un día, de repente, el dolor se hace más evidente y decidimos tomar medidas.

Cuando te llegue el momento, que te llegará seguro, te recomiendo que seas valiente. Tendrás que quitarte el zapato, tirar la piedra, curar la herida y seguir adelante. En el momento en que lo hagas verás como tu vida cambia a mejor sin que tú apenas hagas nada (lo importante ya lo hiciste el día que decidiste sacar la piedra).

No te mantengas jamás al lado de nada ni nadie que no cumpla tus expectativas, no permanezcas junto a alguien a quien no admires, no te tumbes debajo de un olmo a esperar que caigan peras.

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