Un hombre tranquilo

-Baja la basura, Juan.

Todos los días la misma orden a la misma hora. A veces con un susurro, casi siempre con un grito pero a las ocho de la tarde esa era siempre la consigna, el objetivo. El inicio de la guerra.

Juan remolonea un poco, le gusta sacarla de sus casillas, es su pequeña victoria de todos los días. Le sabe bien hacerla rabiar. Se consuela de todas las derrotas de tantos años, de tantas concesiones como ha tenido que ir haciendo para no sucumbir al desastre.

Hoy es un día un poco especial.

Edward Hopper:

Juan ha acumulado mucho resentimiento en su interior, ha acumulado toneladas de congoja, sacos de menosprecios en público y camiones de ira que ha ido sepultando bajo una máscara de cariño y buen humor fingido.

Hoy es un día muy muy especial, hoy es un día diferente.

Juan ha guardado una muda, dos camisas y su cepillo de dientes en una pequeña mochila. Podríamos decir sin temor a equivocarnos que hoy Juan es un hombre con un objetivo.

-¿Quieres bajar la puta basura de una puta vez? ¡Son las nueve de la noche, joder!

-¿Sabes lo que te digo, Marisa? Que la basura la saques tú.

Y después, coge su mochila y cierra muy despacito la puerta al salir de su casa, no quiere molestarla. Juan es un hombre tranquilo.

Imagen Vía Pinterest

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2 thoughts on “Un hombre tranquilo

    1. Eso me lo vas a tener que explicar superr ratón.

      ¿La historia contada desde el final o la historia cambiando el género de los personajes?

      Tú me dirás…

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