Vivir hacia dentro

No sé si os habréis fijado en que hay personas que viven hacia dentro mientras que otras, la mayoría, lo hacen totalmente volcadas hacia el exterior.

¿A qué me refiero cuando hago esta afirmación?

En épocas pasadas, la ausencia de tecnología así como las grandes distancias hacían que la gente pasara mucho tiempo en soledad. El contacto con otros seres humanos se limitaba al mundo laboral y las relaciones sociales se desarrollaban en espacios como la iglesia, el mercado o la plaza pública.

Imagino que este estado de cosas haría que la gente tuviera sí o sí que enfrentarse a sus pensamientos y a su soledad antes o después. Y supongo que esta situación no sumiría a nadie en abismos de desesperación.

Es más, creo que estas circunstancias de aislamiento favorecieron la aparición de genios de la literatura, la música, la pintura, científicos que cambiaron el mundo y mujeres que empezaron a expresar sus opiniones primero en voz bajita y más adelante a gritos.

Estoy convencida de que la creatividad humana, el talento y las nuevas ideas se generan cuando estamos solos. Las teorías que han cambiado nuestra concepción de la vida o el universo han surgido en cerebros de personas que trabajaban solas.

De hecho no me imagino a Mozart mandando wassaps o a Van Gogh publicando fotos de sus cuadros en Instagram. Cualquiera de ellos trabajó siempre en soledad, y algunos como el segundo jamás vieron reconocido su trabajo en vida.

soledad

Imagen Vía Pinterest

¿Qué nos pasa entonces a nosotros?

En el momento actual es casi imposible aislarse, la necesidad de conexión total con lo de “fuera” las 24 horas del día nos ha convertido en el primer organismo vivo dependiente cien por cien de la tecnología.

Conste que no digo que esto sea malo en sí mismo, normalmente nada lo es, lo que sí me parece es que tanta relación virtual con los demás impide a veces que nos conectemos con nosotros mismos, con nuestro interior y produce dentro de nuestras cabezas demasiado “ruido”.

Hace un tiempo estuve una semana sin utilizar ninguna red social, en siete días solo recibí las llamadas de mi madre. En esa semana aprendí dos cosas que no sabía:

• El día es mucho más largo de lo que parece.
• Le interesas a menos gente de la que crees.

Afortunadamente también pude darme cuenta de que mi mente estaba más despejada que en mucho tiempo y fui capaz de escribir y estudiar de una forma mucho más fluida. Es verdad que pasé muchas horas conmigo misma y eso a veces no resulta tan fácil como parece.

Quizás nuestro problema sea ese, no sabemos estar solos.

Gabriel García Márquez era periodista y tenía 39 años cuando dejó su trabajo y se encerró en casa durante dieciocho meses seguidos para escribir Cien años de soledad, la historia estaba en su cabeza hacía muchos años pero necesitó tomar una decisión muy drástica para poder darle forma.

Me pregunto si cualquiera de nosotros sería capaz hoy en día de estar separado de la comunidad virtual por tanto tiempo, y más todavía, ¿podríamos vivir sin la constante aprobación de los demás?

¿Qué os parece a vosotros?, ¿os gusta estar solos?

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4 thoughts on “Vivir hacia dentro

    1. Pues no lo tengo nada claro Jerby.

      Si vivir sin objetivo significa vivir sin proyectos o ilusiones supongo que no. Ahora bien, si te refieres a vivir tranquilo, a gusto contigo mismo y sin necesitar vítores y aplausos, entonces sí.

      ¡Un abrazo!

  1. Lo que a mi, verdaderamente, me da pavor es sentirme SOLA cuando estoy en COMPAÑIA.
    La SOLEDAD elegída como tu escapada de siete días es una maravilla!!! Recomendable hacerla cada cierto tiempo. Yo es año pasado me escape un mes entero SOLA a un apartamento en Peñiscola de una amiga y fue una maravilla. Si puedo este año repito!
    Un besote enorme!

    1. Esa soledad que tu dices Ana, es mala. Pero la otra, como tu escapada a Peñíscola es absolutamente necesaria.

      Yo siempre digo lo mismo: Buda, Jesús y Mahoma (si hacemos caso a la tradición), se retiraron a meditar en soledad por largos periodos de tiempo.

      Por algo será.

      ¡Un abrazo Ana y gracias por tu comentario!

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